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Este
muerto está muy vivo.
En
el fútbol existe una máxima que dice: “si algo funciona, no lo
toques”. Pues bien, tal afirmación también se puede aplicar
fácilmente a la gran pantalla, como bien lo demuestran los
productores de El cuerpo. Ellos fueron los responsables del
éxito comercial que supuso El orfanato y, viendo que la cosa
iba bien, decidieron seguir apostando por la fórmula que tan buenos
rendimientos les había dado y repitieron con Los ojos de Julia
y con la cinta que hoy nos ocupa. La receta es simple: a) Thriller
con toques de terror y fantástico; b) Belén Rueda convertida en una
especie de “screamgirl” nacional; c) Óscar Faura a la
fotografía; y d) Un sonido horroroso que incluso provoca que llegues
a perderte algunas líneas de diálogo.
Desmembre
a la americana.
¿Saben
ustedes la típica película protagonizada por un grupo de
adolescentes con las hormonas disparadas que quedan para pasar un
largo fin de semana en una cabaña apartada de la civilización
(preferiblemente con un lago cercano) y que mientras están de camino
paran para repostar gasolina en una estación de servicio medio
abandonada y el tipo de la gasolinera ya tiene una pinta tirando a
rara y sospechosa que tira para atrás, pero que ellos pasan como si
nada y siguen su trayecto y que, una vez llegados a la cabaña esa,
resulta que todo está muy bien y todo tiene una pinta de lo más
entretenida e incluso todo parece apuntar a que alguno de los
muchachos va a pillar teta pero que, no obstante, parece como si algo
oscuro/ maligno/chungodecagarse se escondiera en el sótano de la
cabaña (porque resulta que si hay un lago cerca, como demonios no va
a haber un sótano con pinta de esconder secretos a patadas) y que a
pesar de que toda lógica humana debería empujar a los chicos a
montar una bacanal en toda regla en lugar de bajar las escaleras, los muy
pardos terminarán optando por indagar qué se esconde en tan
misterioso lugar, desencadenando una serie de acontecimientos que
terminarán, indefectiblemente, con una escalada de muerte, sangre y
machetazos por doquier? Mmmm, no se yo si la pregunta resulta
suficientemente específica. En fin, pues resulta que eso es
justamente lo que ofrece a los espectadores The cabin in the
woods, pero con una leve variación respecto al patrón clásico:
llegados a cierto momento de la trama, la cinta, simplemente,
enloquece.
El verdugo.
Reconozco que las películas basadas en los viajes en el tiempo y en las paradojas temporales son una de mis pequeñas debilidades. Así pues cuando me enteré que se estrenaba Looper y vi las buenas críticas que había cosechado no tardé en correr hasta la sala de cine más cercana. Y una vez allí, ¿qué me encontré? Pues lo que me encontré fue un thriller de acción futurista, con toques de ciencia ficción, de western, de cine noir, de cine negro, con toques de comedia, con una historia basada en los saltos temporales, con máquinas del tiempo, algo de telequinesis, motos voladoras, futuros apocalípticos... ¡y a Bruce Willis partiendo la pana!. Yo es que no sé qué más se le puede pedir a una película de estas características. Bueno sí, que la trama funcione y esté bien resulta. Pues señores, no se lo van a creer, pero la trama funciona y está bien resuelta. Ya pueden ir descorchando el champán.
SUPER (2010)
¡RAYOS Y CENTELLAS!
Si Kick-Ass (2010), Defendor (2009) y Super fueran las tres mellizas, Super sería Teresa, la más inteligente de las tres, aunque a veces cueste distinguirla de las demás. James Gunn, un chiflado cineasta cuyos inicios se remontan a la productora Troma, nos trae su personal visión de cómo debe ser una comedia negra de superhéroes, y aunque el tema parece estar sobreexplotado, la verdad es que el tipo le pone suficiente energía, inventiva y mala leche, como para lograr que la cosa funcione, además de contar con un par de ases en la manga como Rainn Wilson (The Office) y Ellen Page (Juno), dos carismáticos actores que le otorgan un plus a la función. La historia es la de un tipo bastante vulgar que tras una revelación decide ponerse un traje de superhéroe y salir a la calle para partirle el cráneo a los malos. Si los Blues Brothers estaban en una misión de Dios, nuestro amigo que le golpea a la gente en la cabeza por colarse en el cine también. A partir de aquí, mucho humor y violencia a cargo de una ácida comedia que llega a los títulos de crédito sin defraudar.
I SAW THE DEVIL (2010)
LA VENGANZA ES UN PLATO QUE SE SIRVE CON ARROZ
Al ver esta película tenía la sensación de estar frente a uno de esos grandes hitos del cine de psicópatas, la cinta no carece de méritos para ello; tiene un buen duelo interpretativo, una opresiva atmósfera, una puesta en escena llena de inventiva, una tensión bien gestionada y un tema contundente, el de la venganza. La película puede alardear también de poseer algo que echan en falta muchas otras cintas de hoy en día, me refiero a un buen número de secuencias con la capacidad de impactar en el espectador, pero la crudeza y brutalidad de estas escenas terminan por eclipsar las demás virtudes del filme. La filmografía coreana es muy dada a la exageración, y I saw the devil posee unas explosiones gore demasiado recargadas, donde la ultraviolencia ejerce el efecto contrario a lo esperado y acaba por desdramatizar el relato. A pesar de ello nos encontramos con un filme que representa todo un valor seguro en un festival como el de Sitges, debido a sus innegables valores cinematográficos y a su condición de producto destinado a los amantes de emociones fuertes. Yo por mi parte confieso habérmelo pasado de miedo en la sala.
BLACK LIGHTNING (2009)
EL COCHE FANTÁSTICO
¿Es un pájaro, es Supermán, es Spider-man, o es Herbie? No, señores, ¡es un Volga que vuela a propulsión gracias a un nanocatalizador! Y llegará a las manos de un joven estudiante al que le sacará partido para su trabajo de repartidor de flores; pero se las tendrá que ver con el villano de la película que tiene otros motivos para utilizar ese nanocatalizador: conseguir perforar en los cimientos geológicos de la ciudad para conseguir unos diamantes. Ahí queda eso. Un simple argumento que ni siquiera sirve para intentar pasar un rato entretenido, salvo alguna escena de acción donde los efectos especiales del coche quedan bien resueltos. Y es que Black Lightning (Rayo Negro), de producción rusa, es una típica película con la que seguramente hubiera disfrutado en mi infancia, pero que ahora uno se da cuenta de sus fallos en el guión y de su sentido del humor tan sobado y malo. A todo esto, también hay que decir que es una gran copia del Spider-man antes mencionado por varios motivos, como que el protagonista tiene un amigo rico, el cual tiene una novia que le gusta, o como que nuestro héroe se convertirá en un nuevo justiciero gracias al Volga; y por muchos más detalles que no se pueden revelar (por si hay alguien interesado en verla). Curiosamente, ya se está preparando el remake norteamericano, que me da a mí que se parecerá más a Transformers (2007).
JONAH HEX (2010)
CENTAUROS DE INSTITUTO
Se supone que Jonah Hex es un tipo rudo que refleja el lado más oscuro y desesperado de la naturaleza humana, pero eso solo es en apariencia. Hex tiene la cara desfigurada, viste un harapiento uniforme del Ejército Confederado y permanece en un estado de encabritamiento continuo, por lo que el espectador percibe que va a aniquilar a todo bicho viviente, pero en lugar de eso se hace amigo de un perro. La película es una perturbadora historia de venganza donde el protagonista va y consigue una mascota. El filme se esfuerza en suavizar su propio material elaborando una relectura inmadura de los convencionalismos del western, y dotando a la estética y a los personajes de un tratamiento de cómic de superhéroes, en el peor de los sentidos. Es como si alguien se hubiera asustado ante el verdadero potencial que posee el filme y hubiera pensado en reorientarlo para un público adolescente. La película, en definitiva, pierde continuamente el tono, toma las decisiones equivocadas y tiene un montaje de lo más trágico.
AMPHIBIOUS 3D (2010)
LA MALDICIÓN DEL ESCORPIÓN DE JADE
Desastroso título para una película con bicho, primero porque el 3D al que hace mención es bastante borroso y deslucido, y segundo porque el bicho en cuestión es un escorpión gigante, y eso no es lo que a alguien con unos mínimos conocimientos en biología le viene a la cabeza al leer la palabra “anfibio”. Brian Yuzna (Re-animator, El dentista) nos trae a Sitges una propuesta rancia y polvorienta, donde existe el intento consciente de realizar una cinta de serie B a la antigua usanza, un reto que el directo afronta sin talento, sin ganas, sin sexo y casi sin gore. Durante los primeros minutos del metraje vemos el único semidesnudo del filme, algo que el público celebró con entusiasmo, pero luego todos los asistentes caímos presas de un estado de apatía total por culpa de una película sosa, anémica y sin ningún tipo de subrayados interesantes. Al final, cuando el monstruo por fin es derrotado, el desinterés era tan generalizado que nadie aplaudió, y eso que en un festival como el de Sitges se celebran hasta los anuncios.
13 ASSASSINS (2010)
MASAJE CON FINAL FELIZ
Takeshi Miike (Audition, Ichi the Killer) no falta a su cita anual en el festival de Sitges, y lo hace más comedido que nunca, con una obra que conjura modernidad y clasicismo y que se ha llevado el gran premio del público. La trama se basa en una película de los años 60’s que retrata el Japón feudal y gira alrededor del shogunato y los samuráis. Al principio presenciamos un par de rituales de suicidio que sorprenden por la prudencia con que están filmados, porque Miike opta por dejar fuera de encuadre la parte más sangrienta de dichas escenas, lo que desconcierta viniendo de un realizador que se ha ganado el adjetivo de polémico a pulso. Pero tranquilos, los fans del Miike más canalla también están de enhorabuena, porque 13 Assassins es lo más parecido a un “masaje con final feliz”. Todo este autocontrol y moderación del que hablábamos se salda con una media hora final en que los 13 protagonistas del título se enfrentan a un ejército de 300 soldados, y donde la sangre brota a mansalva y las calles se llenan de cuerpos cercenados. Lo mejor de todo es que Miike realiza el hiperbólico clímax sin que el conjunto se resienta por ello, así que estamos ante uno de los peliculones que había que ver este año en Sitges.
¿QUÉ ME PASA DOCTOR?
Cuando, justo antes de empezar la proyección, sus tres productores nos contaron a los asistentes que la película se había rodado con una cámara no profesional, como las que se pueden encontrar en algunas grandes superficies, reconozco que me temí lo peor (ya había tenido malas experiencias al respecto en el mismo festival). No obstante, el formato resultó adaptarse bastante bien a una historia muy pequeña, en la que la streaper/alumna de la tercera temporada de Californication se despierta en un hospital sin recordar que ha sucedido ni cómo ha llegado allí. Las vagas respuestas de los médicos sembrarán la duda en la protagonista a la vez que en el espectador, que empezará a ver que las cosas no acaban de cuadrar, con lo cual el thriller ya está servido. La película es pasable, consigue mantener el ritmo a pesar de los pocos escenarios y personajes e incluso está bien resuelta, pero no puede evitar que el espectador se huela el percal de la trama a kilómetros de distancia.
EN TU FIESTA ME COLÉ
Como protagonista encontramos al enclenque hermano pequeño del televisivo Fraiser, un David Hyde Pierce (en el fondo no tan alejado de su personaje catódico como quiere hacernos creer la publicidad de la película) que poco antes de dar una fiesta en su casa se verá asaltado en su propio domicilio por un ladrón de bancos, herido, que necesita esconderse unas horas de la policía. Lo que no sabe el ladrón es que su anfitrión no le pondrá las cosas nada fáciles. La película sale de un cortometraje del mismo autor. Quizás por eso uno termina teniendo la sensación de que a pesar de estar bien, la trama no da para una hora y media de metraje. De hecho, después de una buena, divertida y entretenida primera hora, la película se va al traste en su media hora final, donde pierde gran parte de su sentido. Una verdadera lástima.
QUEREMOS FILIPINOS NADA MÁS
Mark Hartley repite jugada, si en Not quite Hollywood (2008) nos descubría el delirante mundo de la serie Z australiana, con este ingenioso documental se marca otro paso de tango en favor de la filipina, una filmografía que durante los años 70’s y 80’s se caracterizaba por ilustrar como mujeres semidesnudas se enfrentan a los peligros de la jungla. Es de suponer que a muchos de los asistentes, entre los que me incluyo, se nos quedaron grabados títulos tan emblemáticos como The Big Doll House (1971) y T.N.T. Jackson (1974), o personajes de una bizarrez tan apabullante como Weng Weng, un actor filipino que, midiendo tan solo 83 centímetros de estatura, realizó una parodia de James Bond donde luchaba con espadas, volaba con una mochila cohete, hacía karate y enamoraba a las macizas de rigor (tal proeza se merece un buen video). Durante la proyección animaba el cotarro la presencia de Joe Dante (Gremlins), Roger Corman (El hombre con rayos X en los ojos) y el actor Sid Haig. Espero que nadie diera de comer a Joe Dante después de las doce, que ya saben cómo se pone.
Weng Weng rapping.
¡PECHOS FUERA!
Divertido y didáctico documental donde gente de la talla de John Landis, John Dante o Herschell Gordon Lewis, hacen un repaso de la historia del cine centrándose en el tesón de la humanidad por filmar temas tabú como el sexo, la violencia, las drogas o los partos. El viejo chiste dice que el cine exploitation vio la luz cinco segundos después de la invención del cine, que fue lo que tardó alguien en preguntarle a su novia si se desnudaría para la cámara. Y según comenta un divertido y sarcástico John Landis, la última película verdaderamente exploitation de los últimos quince años no ha sido ninguna de Quentin Tarantino o Robert Rodriguez, sino una de Mel Gibson: La Pasión de Cristo o, como él la llama, La matanza de Tejas de Jesús. De por medio, sexploitation, blaxploitation, nazisploitation y mil y una piruetas de las pequeñas productoras para darle al público lo que quiere, aunque no siempre lo pida.
EL BUCLE FANTASMA
Hablar de este espeso thriller temporal y mencionar a Los cronocrímenes es como envejecer; inevitable. No cabe duda de que ambas películas toman un par de decisiones claves muy parecidas, pero centrémonos en Triangle. La trama se sitúa en un trasatlántico en alta mar, donde un grupo de personas caen en un opresivo bucle temporal mientras son perseguidas por un misterioso asesino encapuchado (¡tachán!). La figura geométrica que da título al filme señala tres posibles caminos pero la película, en cambio, es de sentido único y no tarda en hacerse repetitiva. Hay un par de imágenes que son más rotundas de lo habitual en este tipo de productos y como ejercicio intelectual funciona bien, pero también es cierto que levanta pocas emociones en el espectador. El director Christopher Smith contaba, justo antes de la proyección, que él tenía en mente un filme de ciencia ficción que produjera el mismo efecto que Memento (2000), y ya saben cómo funciona esto. Si le dices a alguien que vas a contarle un chiste increíblemente gracioso, lo más probable es que le desilusiones.
LUZ QUE AGONIZA
Cinta de terror apocalíptico donde la mayor parte de la humanidad ha desaparecido tras un apagón eléctrico. La premisa, sin ser muy original, tiene cierta miga y evidentes connotaciones alegóricas, pero Brad Anderson (El maquinista, Transsiberian) no tarda en desarrollar un suave paseo por los lugares más familiares del género y la cinta se convierte rápidamente en algo hermético, donde personajes y situaciones parecen sombras de otras películas. La noche de los muertos vivientes, Soy leyenda y El incidente, son algunos de los ecos que planean por un filme que se nos presenta tan vacío y apagado como el mundo que describe.
MI MARIDO ME PEGA
Sitges nos ha traído la versión americana de este clásico del terror, donde se incluyen 29 minutos de metraje que hasta ahora permanecían inéditos en Europa, lo que es una buena excusa para reencontrarse con esta obra maestra de Stanley Kubrick. El ambiente de un festival como el de Sitges convierte a una película tan representativa como esta, por muy de terror que sea, en comedia. Risas, vítores y aplausos, se produjeron durante la proyección, los más sonados cuando Jack Torrance espetaba frases del calibre de “¡Aquí está Johnny!” o “No voy a hacerte daño, sólo voy a aplastarte los sesos”. La histriónica interpretación de Jack Nicholson es probablemente lo que peor ha envejecido del filme, lo que en el contexto adecuado la puede hacer risible. Shelley Duvall, en cambio, en versión original y despegada del pésimo doblaje que todos odiamos, crea un frágil personaje que, con sus matices ridículos y su total ausencia de carisma, resulta más verosímil.
MIRANDO EL RELOJ
H. G. Wells, George Pal, una máquina del tiempo con forma de trineo, Weena y los Morlocks, qué ganas tenía de ver como lucía en pantalla grande toda la imaginería visual de esta fantasía victoriana, y es que debo confesar que siempre he sentido debilidad por esta trepidante aventura temporal, pero lo cierto es que la proyección en Sitges me dejó bastante frío. La copia no era de muy buena calidad y aunque los divertidos errores de apreciación y la ingenuidad formal de una obra de estas características esbozaron alguna sonrisa entre los espectadores, parecía que todos los allí presentes no hacíamos más que matar el tiempo.
Y SI NO ES EN PEKÍN, ES EN POKÓN
Producción hongkonesa a mayor gloria de Chen Zhen, un famoso personaje de ficción que Bruce Lee se encargó de consagrar con la emblemática Furia Oriental (1972). El filme es un ostentoso pastiche que copia sin demasiado pudor los códigos genéricos del cine negro con trasfondo bélico, añadiendo, eso sí, unas hostias como panes. Los japoneses hacen el papel de nazis y Shanghái de capital europea, mientras los occidentales somos tratados de cobardes y vendidos, con el mismo alegre nepotismo del que tantas veces se ha acusado al cine de acción estadounidense, solo que en este contexto parece algo más original y divertido. La película funciona básicamente cuando Donnie Yen empieza a repartir mandobles a diestro y siniestro, pero la incursión del melodrama roza lo cursi e incluso desvirtúa ciertos instantes donde el cine de artes marciales debería campar a sus anchas, y eso es difícilmente perdonable.
En un corto plazo de tiempo se han estrenado tres películas que pretenden recuperar el savoir faire de la ciencia ficción de la década de los 70’s y que han utilizado el género como vehículo para retratar la condición humana, aunque con resultados desiguales y enfoques bien distintos. La primera en llegar a nuestras pantallas fue Moon (2009), la ópera prima de Duncan Jones, seguida muy de cerca por The box (2009), la última carambola cinematográfica de Richard Kelly (un cineasta con serios problemas de ego), y ahora le toca el turno a Las vidas posibles de Mr. Nobody, la peculiar propuesta narrativa de Jaco Van Dormael, un director belga que recurre, por primera vez y de forma natural, a la ciencia ficción, sin alejarse por ello de ciertos temas recurrentes en su filmografía. Estamos ante una sentida coproducción entre Bélgica, Francia y diversos países, que enlaza con otros títulos tan emblemáticos como Matadero Cinco (1972), ¡Olvídate de mí! (2004) o sobretodo Je t’aime, je t’aime (1968) de Alain Resnais, debido en parte a su habilidad para fundir la ciencia-ficción con la filmación de los laberintos de la mente humana.
Nuestro relato da comienzo en el año 2092, en una época donde los avances científicos han propiciado que la humanidad trascienda a un estado de inmortalidad. Allí conocemos a Nemo Nobody (Jared Leto), el último mortal vivo. Nemo, con más de cien años de edad, pasa sus últimas horas de vida en una cama del hospital, algo que crea bastante expectación en esta sociedad futura. Un periodista se cuela en su habitación con la idea de entrevistar al moribundo, pero una vez empezada la historia el reportero se da cuenta de que los detalles no cuadran, de que la narración se bifurca cada vez que se toma una decisión, dando pie a una infinidad de historias nuevas que se solapan en un bucle sin fin. Nemo no le está explicando su vida, sino todas sus vidas posibles. Quizás le falle la memoria al anciano y nada de esto sucediera realmente, o tal vez sea otra cosa distinta, ¿realidades alternativas? ¿Viajes en el tiempo? Quién sabe, nada es seguro en este juego narrativo de muñecas rusas.
Nemo Nobody es un nombre que suena intencionadamente a inventado, y más si tenemos en cuenta que ambos vocablos, el primero en latín y el segundo en inglés, significan «nadie». Él se niega a vivir en un tiempo presente y lineal, como también sucede con los protagonistas de las películas de Alain Resnais, un cine con el que siente gran afinidad. La película se sumerge en una sinfonía discontinúa de recuerdos y hechos fragmentados, explorando los caminos aleatorios de la existencia. Una carrera de obstáculos donde la meta es el amor (personificado por Diane Kruger), pero en la que se deben franquear todo tipo de caprichos del destino y mil y un callejones sin salida. La narración se deja llevar por el torrente de imágenes, exhorta en la flotante belleza de su poesía visual, el discurso es espiral y el espectador puede sentirse algo perdido ante tanto desorden narrativo. Algo que intenta subsanar un final excesivamente explícito, donde un personaje, a modo de epílogo hitchcockiano, nos revela todos los secretos de la trama.
El mecanismo se demuestra algo burdo para una obra tan críptica como esta, pero estoy seguro de que un sector del público lo agradecerá. Y lo cierto es que está rodado de forma bastante frívola, así que no estropea del todo el conjunto. Lo que sí le resta varios puntos es que en algunos de sus parajes se parezca tanto a Los amantes del círculo polar (1998). A pesar de que no tengo ningún problema con que la imagen del viejo Nemo en su cama del hospital nos remita a la del viejo Bowman en 2001: una odisea del espacio (1968), e incluso puedo ver con buenos ojos ciertos parelismos entre este personaje y el Billy Pilgrim de Matadero Cinco (1972), el hecho de que Las vidas posibles de Mr. Nobody se nos presente como una feliz unión entre la cinta de Julio Medem antes mencionada y el cine de Resnais, nos plantea serias dudas sobre su originalidad. Sea como fuere, Van Dormael es un excelente narrador y está copiando a referentes exquisitos, así que el resultado final es una filigrana narrativa de gran belleza formal, pero que provoca una inexcusable sensación de déjà vu en el espectador.
La frase 1: «Prométeme que si muero tirarás mis cenizas en Marte.»
La frase 2: «En el ajedrez se llama Sit Suan, cuando un solo movimiento no es movimiento.»
Leer critica Las vidas posibles de mr nobody en Muchocine.net
BONUS TRACK:
Nueva película del que se podría considerar como uno de los nuevos géneros cinematográficos de moda: el cine post-apocolalíptico. En este sentido, habría que diferenciar entre cine de catástrofes y cine post-apocalíptico. En el primero, el protagonista se las verá y se las deseará para intentar evitar una gran tragedia, ya sea evitar que caiga un avión, que explote un volcán o que todo el planeta tierra se vaya a tomar viento. En el segundo, el protagonista ya no tiene que evitar nada porque la tragedia ya ha sucedido, lo que le llevará a suponer que las cosas ya no pueden ir a peor. Curiosamente, a partir de dicho instante, las cosas le empezarán a ir a peor. La carretera (The road), también seguirá dicho patrón.
De películas post-apocalípticas hay un montón. Haciendo un breve repaso nos vienen rápidamente a la cabeza la trilogía Mad Max, con un joven Mel Gibson luchando para lograr su supervivencia y evitar que siga subiendo el precio de la gasolina; ese Mad Max pasado por agua que fue Waterworld, con un Kevin Costner que más tarde repetiría en el género con Mensajero del futuro (si, esa que ni siquiera sus familiares más cercanos fueron a ver); El planeta de los simios y su célebre "humanos yo os maldigo"; Cuando el destino nos alcance, de nuevo con Charlton Heston; los 12 monos del brillante Terry Gilliam; los infectados británicos de 28 días después; el manga de Akira; el "serpiente" de 1997: Rescate en Nueva York; la saga Matrix, dependiendo de la pastilla que elijas; o las más recientes Soy Leyenda e, incluso, Wall-E.
En La carretera, en ningún momento se molestan en explicar como se ha llegado a la situación actual que viven los protagonistas, aunque tampoco es que resulte relevante para la historia. Simplemente los han colocado en una especie de futuro tirando a muy chungo, en el cual la mayor parte de los animales se han extinguido, los pocos árboles que quedan en pie se vienen abajo, el sol prácticamente se ha apagado, las ciudades han quedado desiertas, los pocos humanos sobrevivientes vagan sin rumbo aparente y una fina capa de ceniza parece cubrirlo todo, dibujando un mundo eminentemente gris. En un futuro con estas características ya se habrán hecho ustedes una idea de que la comida escasea y, como suele suceder en estos casos, cuando hay poca comida y mucha gente hambrienta, la gente hambrienta se acaba convirtiendo en comida.En este escenario enfermizo, la película sitúa a nuestros dos protagonistas, un padre y su hijo que avanzan por la carretera del título con destino al Sur, a la búsqueda de climas más cálidos. El padre, con el tiempo, se ha convertido en un superviviente nato, obligado por la situación que le ha tocado vivir, procurando por su bienestar propio y el de su hijo, lo que le ha llevado a convertirse en un ser con escasos escrúpulos, siempre alerta, sin apenas tiempo para flaquear ante las adversidades. Pero el camino es largo y está lleno de peligros: la naturaleza no les será muy favorable, la escasez de comida se hará alarmante, los ladrones abundan y, para colmo, algunos de los supervivientes del cataclismo estarían encantados de montar un piscolabis con ambos como plato principal.
La película és la adaptación cinematográfica de la novela homónima, ganadora de un premio Pulitzer, escrita por Cormac McCarthy, autor también de “No es país para viejos”. La película pretende ser una adaptación bastante fiel de la novela, aunque se permita ciertas licencias como el de dar más cancha a la esposa y madre de los protagonistas, que apenas aparece en la novela, a la que conoceremos, especialmente en el primer tramo del film, a través de los sueños del padre, en forma de constantes flashbacks. Además, la película ha prescindido de alguna de las escenas más truculentas del libro (especialmente me viene a la cabeza una relacionada con el canibalismo).El director es John Hillcoat, quien antes de ésta había dirigido la película The proposition, con guión de Nick Cave, quien, curiosamente, es quien se encarga de la música de La carretera. Mención aparte merece también el director de fotografía vasco Javier Aguirresarobe (Los otros, Vicky Cristina Barcelona), que logra un trabajo excelente.
A pesar de los pocos personajes de la película, se pueden encontrar grandes nombres en el reparto: Viggo Mortensen (El señor de los anillos, Alatriste), es el padre; Charlize Theron (Monster), la madre; y por la carretera se van a encontrar caras conocidas como las de Robert Duvall (Apocalypse Now) o Guy Pearce (Memento).Parece ser que en la vida de todo buen actor llega el momento en que si quiere dar un salto cualitativo en su carrera debe abordar un papel en el cual su personaje deba adelgazar o engordar de una forma exagerada. Es como un nuevo requisito que se han inventado ahora en Hollywood. Cristian Bale adelgazó una barbaridad para su papel en El maquiniesta y Colin Farrell hizo lo propio en Triage, aunque no de forma tan exagerada; y entre los que ganaron peso, encontramos a Russell Crowe, para su papel en Red de mentiras y a Renee Zelleweger para encarnar a Bridget Jones. Lo de Robert de Niro ya es como para darle de comer aparte, evidentemente. En el caso de La carretera, debido a exigencias del guión, encontramos a un Viggo Mortensen en los huesos que, además, borda su papel, algo a lo que, últimamente, ya nos tiene sobradamente acostumbrados.
La carretera resulta una película terriblemente correcta, con una gran ambientación en la cual nos muestra un planeta desolado y sin apenas esperanzas y unas buenas actuaciones que logran transmitir la sensación de desolación que viven sus protagonistas, quienes en varios momentos de la película confiesan preferir la muerte a la vida que les ha tocado. Pero la película tampoco va mucho más allá. A pesar de todo lo que estaba pasando en pantalla no consiguió estremecerme ante los caníbales, ni me tuvo en una tensión exagerada cada vez que los protagonistas se encontraban en peligro. Porque la película resulta formalmente brillante, pero le falta eficacia a la hora de impactar en el espectador. Digamos que la fría ambientación de la película acaba contagiando al metraje. Además, la historia queda alargada en exceso provocando algún que otro altibajo hacia la mitad de la película.Resumiendo: Buena película, con una gran ambientación y un Viggo Mortensen atacado que, no obstante, flaquea en exceso en su objetivo de conmover al espectador.
Leer critica La carretera (the road) en Muchocine.net
Esta nave está muy viva.
Leer critica Pandorum en Muchocine.net
Cuando uno asiste a un festival como el de Sitges, a menudo tiene la sensación, debido a problemas de horario o a que uno no sabe muy bien que es lo que va a ver por mucho que se haya intentado informar, de que se está tragando todos los cagarros que ofrece el festival y se está perdiendo las pelis buenas de verdad. Después de ver Pandorum he podido comprobar, lamentablemente, que todavía me quedaba algún que otra mierda por ver.
La peli empieza con un par de tripulantes de una nave espacial que se despiertan de su larga hibernación. Lo chungo será que la hibernación les ha dejado secuelas en forma de amnesia, de modo que no son capaces de recordar ni quienes eran, ni donde está el resto de la tripulación ni siquiera cual era su misión a bordo de la nave espacial. Rápidamente intentarán ponerse al día pero comprobarán, horrorizados, que la cosa pinta xunga debido a que en la nave han entrado una serie de bichejos, feos y con una mala folla de lo más alarmante, que intentarán darles caza con el fino objetivo de papeárselos. Los dos tripulantes deberán afinar al máximo su espíritu de supervivencia para lograr evitarlos y, con la ayuda de algún que otro extraño personaje que también pulula por los sombríos pasillos, poner nuevamente la nave en marcha, rumbo a una misión que, poco a poco, irán recordando y que, como suele suceder en este tipo de productos, es la última esperanza de la raza humana. Así, a lo grande.
La peli viene abalada por la frase “de los productores de Resident Evil”, lo cual uno no sabe si se usa para alentar a los espectadores a que acudan en masa a las salas de cine o a que huyan de ellas cual alma que lleva el diablo (en mi caso más bien lo segundo, por mucho que haya acabado viendo la peli). Lo cierto es que con la saga Resident Evil podría guardar ciertas semejanzas, siempre y cuando sustituyamos a los infectados por bichos espaciales, a la sede de la corporación Umbrela por una nave espacial y a Milla Jovovich por Dennis Quaid. Ciertamente esta última comparación es la que más se resiente por motivos que escapan a lo puramente cinematográfico. Por lo demás, más o menos ya nos lo sabemos: estética videoclipera a porrillo, hembras de armas tomar, estrechos pasillos que guardan más de una sorpresa, bichos que cruzan a todo correr por delante de la cámara sin que los protas se hayan percatado (bueno, esto también lo hace mucho Shyamalan y nadie le dice nada)...
El director de este subproducto es un tal Christian Alvart quien antes de ésta había dirigido Expediente 39 y entre los protas cuenta con, el ya dicho, Dennis Quaid, quien se hizo muy popular en la década de los '80 con pelis como Enemigo mio, El chip prodigioso, Muerto al llegar o Gran bola de fuego, y que al que recientemente Hollywood a vuelto a reclamar con películas como El vuelo del Fénix, El día de mañana, En el punto de mira o GIJoe, entre otras; y Ben Foster, que ha participado en cosas como X-Men 3, 30 días de oscuridad o El tren de las 3:10. Personalmente a mi estos dos ni fu ni fa, especialmente Dennis Quaid, que con los años que lleva en el negocio quizás alguien debería haberle pedido algo más que la cara de susto/desconcierto que luce durante gran parte del metraje.
Pandorum es una película fallida. Así, a las claras. Y lo es debido a que a pesar de un arranque que podría haber colado como prometedor, con dos tipos que despiertan en una nave espacial y un misterio como la copa de un pino por resolver, la cosa hace aguas, de forma alarmante, antes incluso de llegar a la media hora. Me niego a creer que el objetivo del director/guionista, Christian Alvart, fuera el de contarnos una historia y, en el caso de que lo fuera, lo cierto es que lo hace como el puto culo. Más bien creo que su objetivo secreto era el de marear la perdiz/espectador de manera que, ya sea con su dirección (videoclipera, mareante y cutre) o con su guión (una historia tan simple como horrorosamente narrada) a uno se le quede cara de tonto y con la sensación de no haber acabado de pillar del todo de que iba la cosa, mezclando la ciencia ficción y el terror (aunque no se lo crea ni él), con notable torpeza y cayendo en clichés incapaces de sorprender ni un ápice y que suenan a ya vistos con anterioridad.
Resumiendo: Arranque prometedor, que se va diluyendo a marchas forzadas a medida que avanza la trama y se van resolviendo los misterios.
Leer critica Pandorum en Muchocine.net
ZOMBIELAND (2009)
YO ANDUVE CON UN NERD
Primero fue la genial Zombies Party (2004), luego vino Fido (2006) y ahora es el turno de Zombieland, una nueva comedia de horror que aunque sea menos ácida que sus antecesoras, también es terriblemente divertida. Como propuesta resulta muy, pero que muy americana, para lo bueno y lo malo. Zombieland es blanda, trata de manera demasiado escrupulosa a sus protagonistas y contiene un mensaje algo conservador, pero también es un chute de puro cachondeo zombie. La historia gira en torno al consabido holocausto zombie y el protagonista es un sosia de Michael Cera (Jesse Eisenberg), un nerd que ha sobrevivido gracias a su condición de inadaptado social y a una serie de normas que se ha autoimpuesto, un reglamento que propiciará multitud de gags y marcará el tono desenfadado del filme. A él se le une un tipo duro con sombrero de cowboy (Woody Harrelson), cuyo único objetivo es matar zombies y comer Twinkles, y un par de jóvenes hermanas (Emma Stone y Abigail Breslin) que sobreviven levantándole la camisa a garrulos como ellos. Mucha diversión, algunos zombies babosos (aunque menos de los esperados) y un sinfín de gags que causaron furor en el patio de butacas (el momentazo Cazafantasmas fue apoteósico). La película se llevó justamente el Gran Premio del Público de este año.
NÚMERO 9 (2009)APOCALIPSIS ANIMADO
Número 9 es una de las propuesta más originales e insólitas de este festival, la película coge a varios personajes que podrían aparecer en Toy Story y los sitúa en un entorno postapocalíptico a lo Mad Max. El filme narra las desventuras de un peculiar grupo de muñecos de trapo que, tras la destrucción de la humanidad, deben enfrentarse a la máquina que causó tal estropicio. La historia y la estética dotan a la acción de una cierta cualidad steampunk y la cinta cuenta con una imaginería muy característica, influenciada por gente como Jan Svankmajer o el mismísimo Tim Burton, que aquí ejerce las labores de producción. La cinta destila nostalgia y clasicismo por los cuatro costados, y en un principio debía estar rodada en stop-motion, algo que le añadiría más personalidad al invento pero que seguramente reduciría su público potencial. La película dispone de dos pesos pesados como son su poder visual y el atractivo de su premisa, pero su narración es más convencional y nada de lo que nos cuenta resulta muy emocionante o conmovedor. Eso sí, el filme opta por la imaginación como único remedio para una derrota que considera inevitable y ¿quién puede resistirse a eso?
LA HUÉRFANA (2009)SOY REBELDE PORQUE EL MUNDO ME HA HECHO ASÍ
En la historia del cine ha habido algunas películas de terror en las que un grupo de niños eran los protagonistas, mostrando sus cualidades para intentar aterrorizar a los espectadores, como El pueblo de los malditos (1960), Quién puede matar a un niño (1976), Los chicos del maíz (1984) o la reciente Children (2008). Pero también existen otras en las que solamente hay un niño que realmente tiene un carácter de pocos amigos, aunque bajo su fachada de "niño que no ha roto nunca un plato" sea totalmente engañosa, como La profecía (1976), El buen hijo (1993) o La huérfana (2009), esta última presentada en el Festival de Sitges de este año, en la que no se ha podido ver nada nuevo y está plagada de tantos tópicos que haga rabiar. Eso sí, por lo menos la niña protagonista tiene carácter y su esquizofrenia hace temblar a la familia que acoge y pone de los nervios hasta al espectador más pacífico. La película está dirigida por el español Jaume Collet-Serra, que lleva en Hollywood unos cuantos años, y la verdad es que su historia, aunque entretenga, está tan vista que te esperas casi todo (el final es una pequeña excepción). La pareja protagonista quiere tener un tercer hijo y al haber tenido un aborto reciente, deciden adoptar a un niño yendo a buscarlo a un orfanato. La mala pata que tienen es que escogen bastante mal, aunque tiene narices que se decidan por la niña repipí que está apartada de los demás y que se considera especial; no se lo creen ni ellos. A partir de aquí, en poco tiempo, la madre verá cosas raras en las respuestas y la actitud de su nueva y adorable hija (es que...), contrarrestando (¿lo dudaban?) con las opiniones de su marido, que la adora. Todo esto conllevará a que la madre se vaya poniendo más nerviosa y vuelva casi a recaer en la bebida, como hizo en el pasado, poniendo en peligro la estabilidad de su matrimonio. En definitiva, convencional historia de terror con niño con muy malas pulgas que entretiene pero poca cosa más.
THE HORDE (2009)
TORTILLA (INFECTADA) A LA FRANCESA
La película empieza con una larga escena en un cementerio, donde un grupo de policías dedican su último adiós a uno de sus compañeros de profesión. La escena solo nos sirve para saber que un puñado de polis corruptos van a ir a por los que se cargaron a su compañero. Una vez llegan al edificio de los malos va a resultar que al resto de la humanidad le ha dado por convertirse en una especie de zombies/infectados con apetito y ganas de papearse cualquier bicho viviente que se les cruce por delante. Será en ese momento cuando los polis y los gangsters deberán unir esfuerzos para lograr salir con vida del edificio. Y es que los zombies/infectados parecen estar de moda incluso en el viejo continente, como demuestra esta película de producción francesa, que en ningún momento sigue un camino recto, navegando entre varios géneros como pueden ser el de terror puro y duro (recordemos que una horda de tipos a medio podrir se quieren zampar a los protas), el humor más burro (a lo que ayuda cierto vecino del edificio), la acción (memorable la paliza que le dan a un par de los zombies/infectados), la casquería fina, la intriga, el género policíaco... ¡todo tiene cabida! Sin embargo, el mayor logro de la película radica en no aburrir, puesto que, por lo demás, la peli no termina de rematar la faena en ninguno de sus abundantes frentes abiertos.
PALERMO SHOOTING (2009)
UN CHUTE EN PALERMO
Si en la película Génova (2008), el director Michael Winterbottom dio a la ciudad italiana un papel importante como lugar especial y en parte fantasmagórico donde sus protagonistas intentaban resarcirse de un accidente del pasado, Wim Wenders parece querer hacer lo mismo con su protagonista, un importante fotógrafo alemán de fama internacional que hace bastante tiempo que no duerme preocupado por el paso del tiempo (y por cosas que sólo entiende él mismo), que a raíz de una sesión de fotos que tiene en Palermo con la bella embarazada Milla Jovovich, pasará varios días deambulando por las calles de la ciudad, siendo un verdadero calvario para la mente del espectador. El poco carisma que fluye por la figura del actor principal junto con el aborrecible existencialismo que recarga el señor Wenders todas las malditas escenas que ocurren en Palermo, hacen que la historia no tenga el más mínimo interés para el espectador, consiguiendo solamente el deseo de que la duración de la película sea lo más corta posible, algo que es imposible de alcanzar ya que sobrepasa por poco las dos horas de metraje. La penosa y corta aparición de Lou Reed (como un fantasma) y la no menos irrisoria presencia del ya mayor Dennis Hopper como personaje misterioso y tedioso, son la cumbre del absurdo y son parte de una historia tremendamente pretenciosa, aún más que la sobrevalorada El cielo sobre Berlín (1987). Suerte que de este director siempre nos quedará París,Texas (1984).
LAS CRUELES (EL CADÁVER EXQUISITO, 1969)
DE ENTRE LOS MUERTOS
Estamos a finales de los años 60. Toda la cinematografía europea se halla a merced de las Nuevas Olas... ¿Toda? ¡NO! La irreductible filmografía ibérica se resiste a la invasión. Por suerte, sin embargo, contamos con directores de la talla de Vicente Aranda, un cineasta con una visión mucho más amplia de lo que estamos acostumbrados por estos lares. Las crueles consta de dos partes muy diferenciadas entre sí, la primera es puro cine de suspense como nunca se ha rodado en este país, con una trama que engancha al espectador y una narrativa brillante y efectiva. La segunda, en cambio, es más vanguardista y confusa, en ella la película se esfuerza por responder a todas las preguntas que ha planteado al principio y, desafortunadamente, las responde mal. Aranda es un gran aficionado al cine de Hitchcock pero considera que sus resoluciones son burdas, detesta esos epílogos en que un doctor revela todos los intríngulis de la trama. Por eso quería desarrollar una película donde se perfeccionara la fórmula, trazando un misterio y luego desvelándolo poco a poco, durante toda la segunda mitad del metraje. El experimento es, digámoslo ya, completamente fallido, pero arriesgado e interesante.
THE HORDE (2009)TORTILLA (INFECTADA) A LA FRANCESA
La película empieza con una larga escena en un cementerio, donde un grupo de policías dedican su último adiós a uno de sus compañeros de profesión. La escena solo nos sirve para saber que un puñado de polis corruptos van a ir a por los que se cargaron a su compañero. Una vez llegan al edificio de los malos va a resultar que al resto de la humanidad le ha dado por convertirse en una especie de zombies/infectados con apetito y ganas de papearse cualquier bicho viviente que se les cruce por delante. Será en ese momento cuando los polis y los gangsters deberán unir esfuerzos para lograr salir con vida del edificio. Y es que los zombies/infectados parecen estar de moda incluso en el viejo continente, como demuestra esta película de producción francesa, que en ningún momento sigue un camino recto, navegando entre varios géneros como pueden ser el de terror puro y duro (recordemos que una horda de tipos a medio podrir se quieren zampar a los protas), el humor más burro (a lo que ayuda cierto vecino del edificio), la acción (memorable la paliza que le dan a un par de los zombies/infectados), la casquería fina, la intriga, el género policíaco... ¡todo tiene cabida! Sin embargo, el mayor logro de la película radica en no aburrir, puesto que, por lo demás, la peli no termina de rematar la faena en ninguno de sus abundantes frentes abiertos.
PALERMO SHOOTING (2009)UN CHUTE EN PALERMO
Si en la película Génova (2008), el director Michael Winterbottom dio a la ciudad italiana un papel importante como lugar especial y en parte fantasmagórico donde sus protagonistas intentaban resarcirse de un accidente del pasado, Wim Wenders parece querer hacer lo mismo con su protagonista, un importante fotógrafo alemán de fama internacional que hace bastante tiempo que no duerme preocupado por el paso del tiempo (y por cosas que sólo entiende él mismo), que a raíz de una sesión de fotos que tiene en Palermo con la bella embarazada Milla Jovovich, pasará varios días deambulando por las calles de la ciudad, siendo un verdadero calvario para la mente del espectador. El poco carisma que fluye por la figura del actor principal junto con el aborrecible existencialismo que recarga el señor Wenders todas las malditas escenas que ocurren en Palermo, hacen que la historia no tenga el más mínimo interés para el espectador, consiguiendo solamente el deseo de que la duración de la película sea lo más corta posible, algo que es imposible de alcanzar ya que sobrepasa por poco las dos horas de metraje. La penosa y corta aparición de Lou Reed (como un fantasma) y la no menos irrisoria presencia del ya mayor Dennis Hopper como personaje misterioso y tedioso, son la cumbre del absurdo y son parte de una historia tremendamente pretenciosa, aún más que la sobrevalorada El cielo sobre Berlín (1987). Suerte que de este director siempre nos quedará París,Texas (1984).
LAS CRUELES (EL CADÁVER EXQUISITO, 1969)DE ENTRE LOS MUERTOS
Estamos a finales de los años 60. Toda la cinematografía europea se halla a merced de las Nuevas Olas... ¿Toda? ¡NO! La irreductible filmografía ibérica se resiste a la invasión. Por suerte, sin embargo, contamos con directores de la talla de Vicente Aranda, un cineasta con una visión mucho más amplia de lo que estamos acostumbrados por estos lares. Las crueles consta de dos partes muy diferenciadas entre sí, la primera es puro cine de suspense como nunca se ha rodado en este país, con una trama que engancha al espectador y una narrativa brillante y efectiva. La segunda, en cambio, es más vanguardista y confusa, en ella la película se esfuerza por responder a todas las preguntas que ha planteado al principio y, desafortunadamente, las responde mal. Aranda es un gran aficionado al cine de Hitchcock pero considera que sus resoluciones son burdas, detesta esos epílogos en que un doctor revela todos los intríngulis de la trama. Por eso quería desarrollar una película donde se perfeccionara la fórmula, trazando un misterio y luego desvelándolo poco a poco, durante toda la segunda mitad del metraje. El experimento es, digámoslo ya, completamente fallido, pero arriesgado e interesante.
COLD SOULS (2009)
RECUERDOS DEL ALMA
Una de las películas más interesantes presentadas en el Festival Internacional de Cinema Fantástico de Sitges fue sin duda Cold Souls, dirigida por Sophie Barthes, en la que vemos a un actor atormentado por la confusión que tiene entre su identidad y la del personaje del Tío Vania, de Chéjov, al que representa en una obra. Por eso, debido al precario estado de ánimo en el que se encuentra, a partir de un artículo que lee en el New Yorker en el que una empresa se dedica a almacenar almas, el actor se dirige al lugar para saber de qué va todo eso y después de pensárselo decidirá extraer la suya, con las consecuencias que eso conlleve. El tráfico de almas que se lleva a cabo en Rusia representará una parte importante del film en la que una "mula" tendrá un papel fundamental en la historia. El actor no es otro que Paul Giamatti, haciendo de sí mismo y logrando una interpretación más que convincente. El humor congenia bien con el tono dramático de la historia, recordando en algún momento a la película de Spike Jonze, Cómo ser John Malkovich (1999), sin embargo, por momentos se queda a medio gas, perdiendo algo de ritmo y con alguna escena no muy bien llevada.
NE TE RETOURNE PAS (2009)ESTE CUERPO NO ES EL MIO
Sophie Marceau es una escritora frustrada que poco a poco empezará a notar ciertos cambios en su tranquila vida. Que si una mesa que cambia de sitio por aquí, que si un sofá que no está por allá, cambios que, sin embargo, parece ser que tan solo ella es capaz de ver. Poco a poco los cambios se irán acentuando llegando a cambiar físicamente los miembros de su familia e, incluso, ella misma que, de forma paulatina (que si ahora un ojo, que si ahora los labios) se irá convirtiendo en otra mujer, se irá convirtiendo en Monica Belluci. Incapaz de rendirse, emprenderá un viaje tanto interior como exterior hasta descubrir que es lo que le está pasando. Yo que quieren que les diga, a mi la peli está, que en un principio llegó a interesarme (pongamos los primeros veinte minutos) me acabó aburriendo soberanamente y la encontré insufrible en su recta final. A medida que la transformación física avanzaba, un servidor, cada vez se hundía un poco más en su butaca intentando luchar contra el sopor. Además, aparte de tediosa que tira para atrás la peli tenía un nosequé de pretenciosa que todavía lograba sacarme un poco más de mis casillas. El final, que te lo ves venir desde hace rato (y no soy yo precisamente muy listo que digamos) se hace eterno y notablemente cuesta arriba y ni siquiera la presencia de la Marceau y la Belluci logró que consiguiera interesarme. Para el recuerdo, eso si, queda la perturbadora imagen de la cara compuesta a medias entre la Marceau y la Belluci.
YATTERMAN (2009)LOST IN TRANSLATION
ACCIDENT (2009)
LOS SIMULADORES
¿Qué cara se le quedaría a un japonés tras ver la película de Mortadelo y Filemón? Pues seguramente la misma que puse yo al ver esta adaptación de una serie de animación japonesa de finales de los 70’s. Como pasa con los célebres personajes de Ibáñez, la película no es muy buena, no da al espectador ningún respiro y su sentido del humor es terriblemente autóctono, lo que dificulta su exportación y la convierte en un juguete privado para conocedores del material original. Esta extravagancia nipona trata sobre una pareja de superhéroes que, una vez a la semana, luchan contra el mal, al mismo tiempo que viven una aventura arqueológica para recomponer las piezas del objeto místico de turno; la misteriosa calavera de piedra. La narración es episódica y casi parece que hayan adaptado tres capítulos distintos de la serie original, lo que se agradece, porque la endeble trama y el ritmo frenético serían muy difíciles de digerir si no fuera porque la estructura se repite. Las propuestas de Takashi Miike (Audition, 1999) parecen interesantes a priori, pero siempre acaban por producir desencanto. El director está fascinado por lo visualmente bizarro, y en esta ocasión logra un pastiche que se alimenta del anime, el manga, los musicales, los videojuegos y Dios sabe cuántas cosas más, pero de cine más bien poco. Hay mucho colorido y mucha acción absurda, unos malos de pega, varios momentos ridículos, robots gigantes e incluso sexo entre robots. La película abusa de la infografía y la puesta en escena está totalmente digitalizada, pero que te sientas atraído o no por este frívolo artificio no depende de lo estrictamente cinematográfico, si no de tu edad y de la relación que tengas con la cultura nipona.
ACCIDENT (2009)LOS SIMULADORES
Accident (2009), del director de Hong Kong, Pou-Soi Cheang, tiene uno de los comienzos más prometedores de las películas presentadas en el pasado Festival Internacional de Cinema Fantástico de Sitges. Su cuidada imagen junto con unos misteriosos personajes parecen ser parte importante de las claves con las que juega el director, hasta que realmente la cosa se complica demasiado. Los protagonistas son tres hombres y una mujer que se dedican a cumplir encargos a cambio de dinero, simulando un accidente para provocar la muerte de las víctimas elegidas, sin dejar ninguna prueba como sospecha. Pero en uno de esos encargos, cuando la situación parecía estar bajo control, pasará algo que cambiará el rumbo de las cosas. Recordando al inicio a la serie Los simuladores (2006), cuando llegamos al ecuador de la historia nos viene a la memoria la película La conversación (1974), de Francis Ford Coppola, por la paranoia que le entra al protagonista al espiar a un sospechoso. Y no sólo se agobiará él mismo sino que casi todos los espectadores se sentirán perdidos por un puñado de extrañas escenas y visiones que le atormentarán a más no poder. En definitiva, al principio promete y más tarde defrauda por completo.
LA MÁSCARA DEL DELITO
El clásico francés Los ojos sin rostro (1959) de Georges Franju, fue una de las películas más antiguas entre las ofrecidas por el Festival Internacional de Cinema Fantástico de Sitges 2009. La historia comienza con el entierro de la hija de un cirujano a causa de un accidente del que pronto veremos que fue culpa de él mismo y de que realmente no provocó su muerte sino que hizo que se quedara sin rostro, salvo sus ojos, de ahí que bajo su protección se simule su muerte. Desde ese terrible suceso, el doctor se siente culpable y no cesa de encontrarle una cara de alguna bella mujer engañada por su ayudante para que se dirija a la mansión donde viven y donde tienen su lugar de trabajo. Con un marcado estilo y con un relato intimidatorio, el director parece tener todas las bases para estremecer al espectador, pero nada más fuera de la realidad. El personaje del doctor es carismático por su presencia y las escenas de la hija con la máscara que lleva resultan de lo mejor de la película, pero a medida que va avanzando la trama el ritmo va perdiendo cierta fluidez, asistiendo a escenas sin sentido que alargan algo más la duración de la historia sin aportar nada nuevo a lo que se está viendo. Y el miedo que debería estremecer al espectador casi ni se palpa, aunque contenga casi todos los alicientes para conseguirlo. Como curiosidad, la copia de la película que se utilizó en el Festival había sido restaurada y era la que también se había presentado en el Festival de Cannes, pero a causa seguramente del proyector de la sala, algunos diálogos no se pudieron leer del todo ya que la imagen se movía y se cortaba por abajo.
MOON (2009)
LA CARA OCULTA DE LA LUNA
La gran triunfadora del reciente Festival Internacional de Cinema Fantástico de Sitges, Moon, del antes mayormente conocido como "el hijo de David Bowie", Duncan Jones, es una profunda decepción por la tan alta espera y por el reclamo que se había hecho de ella. La historia se centra en un astronauta (Sam Rockwell) que es enviado a una base minera en la Luna para excavar y encontrar helio, la energía del futuro. Su contrato es para tres años, pero antes de su partida algo ocurrirá que cambiará algo las cosas. Junto a él estará un robot llamado Gerty, que inevitablemente nos recordará a Hal de 2001: Una odisea en el espacio (1968). Durante los primeros minutos, después de una corta introducción con imágenes rápidas de la vida en la Tierra para mostrar el gasto de energía que hacemos los humanos, el curso de la historia parece tener bastante acierto, pero cuando uno se percata del meollo o cuando se da la explicación de los hechos, no hay mucho más interés que ver actuar al bueno de Sam Rockwell, siendo su interpretación de lo más interesante de la película, junto con la gran banda sonora. Y es que realmente, el hijo de David Bowie, es decir, Duncan Jones, ha perdido demasiado tiempo en mostrar escenas que no interesan y encima no ha sabido dirigirlas correctamente. Sí que es verdad que por lo menos ha sabido mejorarlo mientras la trama iba avanzando, pero lo peor de todo es que al acabar la película uno se da cuenta de que lo que ha visto no es gran cosa.
HERMANDAD DE SANGRE (SORORITY ROW) (2009)SE LO QUE HICÍSTEIS EN LA ÚLTIMA FIESTA UNIVERSITARIA
Tan solo se me ocurren un par de motivos para ir a ver esta película: 1. Que las protagonistas son un puñado de animadoras de buen ver que gustan de vestir con ropas escuetas y ajustadas. 2. Que estés en Sitges, con un pase de prensa y dos horas muertas sin saber muy bien en que emplearlas. La rebuscada trama de la película es la siguiente: Un grupo de universitarias quieren gastar una broma al hermano de una de ellas y, vaya por Dios lo que son las cosas, al acabar la noche una de ellas termina muerta por error. Las chicas, ni cortas de perezosas, optan por deshacerse del cadáver y seguir sus vidas como si nada hubiera pasado hasta que empezarán a recibir mensajes en su móvil de la chica muerta que clama venganza. El resto de la película se lo saben ya casi que de memoria. Evidentemente una a una irán pillando cacho, evidentemente empezará a pulular por el campus un sospechoso encapuchado y, evidentemente, el espectador ya a descubierto al malo/a de la función mucho mucho mucho antes de que se de a conocer. Además como toda mala película de terror que se precie, esta también es un remake de otra anterior, exactamente una película del año 1983 que se llamaba “The house on Sorority Row”, aunque lamentablemente, y a pesar de la voluptuosidad de sus protagonistas, en esta ocasión los responsables del título, han descartado su estreno en 3-D. Como punto fuerte, si es que lo desean ver así, la película se apunta el tanto de contar entre su elenco con Carrie Fisher (la princesa Leia), que se deja caer por la cinta como una especie de estrella invitada.
PEQUEÑOS NIÑOS HIJOS DE PUTA
Que los niños dan miedo es algo que el cine se ha encargado de recordarnos repetidas veces a lo largo de su historia. Esta película es otra buena muestra de ello. Lo que en principio parecían unas tranquilas vacaciones de navidad de un par de familias en una casa apartada del mundanal ruido en medio de un bosque, se va a convertir en un... juego de niños. Y es que al parecer los niños van a pillar una extraña enfermedad (ríanse ustedes de la gripe A) que los impulsa a cargarse a los adultos (algunos de los cuales merece una muerte terriblemente más lenta y dolorosa de la que reciben, todo sea dicho). La película bebe de los clásicos del género (pueden empezar a enumerar) y al poco de empezar la película me vino rápidamente a la cabeza el ¿quien puede matar a un niño? de Chicho Ibañez Serrador (aunque cambiando la playa por la nieve). El director Tom Shankland (Waz) consigue un trabajo convincente en un terreno tan sobado como es el de las películas de terror con niños de por medio, y lo consigue a base de tensión, de una dirección más que correcta (quien nos lo iba a decir) y de unas actuaciones convincentes. Además, debo decir que a mi lado se sentó un tipo orondo que, literalmente, saltaba con cada nuevo susto de la película, lo cual provocaba que saltara yo también debido al vaivén de las butacas. Creo que alguien debería patentar el invento.
DIARIO DE UN ZOMBIE
Con un pobre presupuesto (unos setenta dólares), una cámara digital, unos 100 extras sacados del dichoso Facebook, y durante dieciocho meses, el director Mark Price se dispuso a rodar esta atroz historia de zombies contada como si fuera desde el punto de vista de uno de ellos. La idea, a priori, puede resultar curiosa pero eso es algo que durante el visionado de la película desaparece por completo de la mente. Es absurdo plantearse qué es lo que hace un zombie durante su "existencia" porque de esta manera sólo se puede caer en algo insustancial y paupérrimo. Hasta por momentos parece que se haya querido dar sentimientos al chico zombie protagonista, mirando unas piezas del Lego, y siendo raptado para que sea concienciado por su hermana para que entre en sí y se deje de tonterías, o sea, en otras palabras, domarlo, algo que recuerda a la comedia canadiense Fido (2006). Y aunque el director haya tenido la desfachatez de probar a ver si suena la flauta y de que por lo menos se vean zombies de verdad, de esos que no corren, Colin es una película para olvidar, que se alarga hasta límites insondables, sorprendiendo por su falta de lógica en muchos momentos.
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