En el Hollywood actual, ser original no siempre suele significar realizar algo novedosos sino, más bien, suele ir acompañado de la recuperación de algún tipo de personaje y/o historia a la que los demás estudios todavía no le hayan metido las zarpas encima. Será por eso que términos como “remake” o “reboot” están a la orden del día. En ese sentido, Seth Rogen, protagonista, guionista y productor del film, ha optado por rescatar a El avispón verde, un personaje creado en los años '30 para un serial radiofónico y que, en la década de los '60, dio el salto a la pequeña pantalla, con una serie que contaba con Bruce Lee como acompañante del protagonista. Lo curioso del caso es esta manía que les ha entrado ahora de intentar meter una gran carga cómica a este tipo de productos, como ya sucediera anteriormente con las adaptaciones cinematográficas de series como Los ángeles de Charlie o Starsky y Hutch.
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En el Hollywood actual, ser original no siempre suele significar realizar algo novedosos sino, más bien, suele ir acompañado de la recuperación de algún tipo de personaje y/o historia a la que los demás estudios todavía no le hayan metido las zarpas encima. Será por eso que términos como “remake” o “reboot” están a la orden del día. En ese sentido, Seth Rogen, protagonista, guionista y productor del film, ha optado por rescatar a El avispón verde, un personaje creado en los años '30 para un serial radiofónico y que, en la década de los '60, dio el salto a la pequeña pantalla, con una serie que contaba con Bruce Lee como acompañante del protagonista. Lo curioso del caso es esta manía que les ha entrado ahora de intentar meter una gran carga cómica a este tipo de productos, como ya sucediera anteriormente con las adaptaciones cinematográficas de series como Los ángeles de Charlie o Starsky y Hutch.
Hoy dedicamos la sección spoilers en acción a El Guerrero Americano, la primera parte de la mítica saga que la Cannon produjo a mayor gloria de Michael Dudikoff, el actor ninja por excelencia. Que conste que si se ha ganado ese apodo no es por su técnica en artes marciales, sino por su capacidad para lograr una interpretación escurridiza e invisible. ¡Qué empiece la sesión!
En Filipinas brilla el sol y los militares juegan a pelota. Joe, nuestro taciturno protagonista, ignora a sus compañeros mientras se hace el afectado con una navaja, es un tipo duro y no está para tonterías. Llega el Coronel acompañado por su hija, un bomboncito en edad casadera y con más hombreras que un jugador de Rugby (¡benditos 80’s!). Se despiden y un destacamento de cinco camiones la acompaña al aeropuerto. Lo que sea por la seguridad de la hija del jefe. El pelotón se detiene en medio de la jungla, al parecer unos obreros están excavando la carretera, pero lo cierto es que se trata de una astuta emboscada ninja. Uno de ellos lleva tatuada una estrella negra en la mejilla para que sepamos que es el más malo, hay patadas giratorias, persecuciones y explosiones, y alguien muere atravesado por un destornillador.
La hija del General sube a un coche y se da a la fuga, pero se trata de una de esas americanas histéricas que no saben conducir y enseguida se sale de la carretera. Joe la salva atrapando una flecha al vuelo y luego la atomiza ahí mismo, en un acto de lo más amenazador.
Salen huyendo a través de la jungla, él le rompe los tacones y la falda para que pueda seguir el ritmo, en lo que puede ser el principio de una buena tensión sexual. Se lanzan a un rio y dan esquinazo a sus perseguidores, la chica lloriquea un poco y pide un peine. Cuelgan la ropa en unos matorrales y Joe aprovecha para lucir su palmito de modelo publicitario de Adidas. El chico está como un queso, todo hay que decirlo.
Salen huyendo a través de la jungla, él le rompe los tacones y la falda para que pueda seguir el ritmo, en lo que puede ser el principio de una buena tensión sexual. Se lanzan a un rio y dan esquinazo a sus perseguidores, la chica lloriquea un poco y pide un peine. Cuelgan la ropa en unos matorrales y Joe aprovecha para lucir su palmito de modelo publicitario de Adidas. El chico está como un queso, todo hay que decirlo.
Mientras tanto, en la base, empiezan a llegar bolsas llenas de cadáveres y la opinión es unánime; todo es culpa de nuestro héroe por ser tan atrevido y viril y por haber provocado la contienda. En otro lugar, los ninjas también le pasan el parte a su jefe y dan la voz de alarma de que hay un… ¡AMERICAN NINJA! El jefe se queda estupefacto, esto es tan insólito como descubrir a un chino torero, y además, enseñar los secretos del ninjitsu a los occidentales es una osadía que se paga con la muerte.
Los malos están preparando una entrega de vete tú a saber qué, y mientras tanto hacemos uno de esos descubrimientos que quitan el hipo; ¡su jardinero fue el sensei del protagonista!
Echamos un vistazo a la loca academia de ninjas y asistimos a un entrenamiento de los malos, y como son muchos y no hay uniformes para todos, el de la estrella en la mejilla se carga a media docena en una demostración. Es como ver a Montgomery Burns quemando un billete de un dólar.
Echamos un vistazo a la loca academia de ninjas y asistimos a un entrenamiento de los malos, y como son muchos y no hay uniformes para todos, el de la estrella en la mejilla se carga a media docena en una demostración. Es como ver a Montgomery Burns quemando un billete de un dólar.
Joe deja la chica en la puerta de su casa y se despiden con un beso. Su padre, en agradecimiento, le declara un consejo de guerra. De vuelta a la base todo el mundo lo mira mal, es la soledad del héroe. Según parece, si hay algo que detesten los militares es que uno de los suyos salve a una chica en peligro. Maldito perro engreído, ¿quién se habrá creído que es? Un negro enorme con bigote le busca las cosquillas más de la cuenta y se organiza pelea, el prota gana utilizando el viejo truco ninja de ponerse un cubo como sombrero. El negro queda tan impresionado que se hacen colegas y no tardan en pasear por la base sin camiseta y con los cuerpos engrasados. Cuando parece que uno le va a preguntar al otro si le gustan las pelis de gladiadores, el prota decide largarse en moto, con la hija del Coronel, a ventilarse unos daiquiris a una playa tropical. Allí hay música de saxo, roces y restregamientos, es de suponer que el negro ha despertado a la bestia y que luego la chica ha rematado la faena.
Los malos y uno de sus superiores, un sargento que también está en el ajo, le preparan otra encerrona, pero ni Katanas ni dardos envenenados pueden con el American Ninja, que después de liarla parda huye con ayuda del Jardinero Sensei, aunque al llegar a la base lo arrestan. Es el clásico conflicto mestizo, a Joe no lo aceptan ni ninjas ni americanos y es probable que su maestro esté pasando por algo parecido, vilipendiado por los senseis y odiado por el gremio botánico.
Por la noche Estrella Negra va a la cárcel, pero como no son horas de visita se lía a mamporros. A mitad del festival de mandobles y aspavientos, irrumpe el ejército. Hay una persecución por carretera donde el sargento maloso choca contra un árbol lleno de nitroglicerina y su jeep explota. Los malos secuestran a la hija del Coronel, sí, tenía que pasar. Joe entra de incógnito en villa ninja, inexplicablemente retarda la ola de muerte y destrucción para tomar el té con su sensei y recordar los viejos tiempos, debe de ser un té muy bueno. Luego se viste para la guerra, de repente es como si regalasen katanas y aparecen guerreros hasta de debajo las piedras, pero American Ninja y Jardinero Sensei luchan como jabatos y se los meriendan en un pispás. Estrella Negra lanza un puñal contra Joe y el pecho de Jardinero Sensei lo intercepta, el tipo ya no saldrá en las secuelas.
Llegan los buenos comandados por el negro del bigote, que como ya se está acabando la película y aun no ha mojado, está cabreadísimo y se lía a disparar a diestro y siniestro. ¡Suenan los tambores de guerra, lluvia de balas y fiambres por doquier! Estrella Negra y American Ninja se enfrentan en épica batalla, el malo va armado hasta las trancas, su traje lleva incorporado proyectiles, rayos recalcitrantes y lanzallamas, pero Joe es más fuerte y guapo y lo rebana como a una sandía. Los malos escapan en helicóptero, pero Joe salta sobre él y rescata a la chica, ¡qué tío! El negro del bigote vuela el artefacto por los aires de un disparo y... ¡misión cumplida! Joe se quita el pasamontañas y mira ensimismado al horizonte, parece estar considerando la posibilidad de salir del armario cuando aparecen los títulos de crédito. FIN.
Leer critica El guerrero americano (american ninja) en Muchocine.net
BONUS TRACK:
Race Movie.
Si alguien se ha propuesto poner de moda la década de los 70’s ese es Quentin Tarantino, un cineasta que con cada nuevo proyecto que hace parece rendir tributo a este o aquel subgénero de dicha época. Si en Death Proof (2007) podemos ver un homenaje a las películas de persecución a alta velocidad y en Kill Bill (2003) una carta de amor a las cintas de artes marciales, también en Jackie Brown (1997) se aprecia una reivindicación del cine Blaxploitation, una empresa con la que se muestra afín la película que hoy nos ocupa, Black Dynamite, una disparatada comedia de acción que logra triunfar donde otros ejercicios de estilo parecidos, tales como Bitch Slap (2009) o Alien Trespass (2009), han fracasado, porque divierte, tiene la actitud adecuada y no se queda corta. Definitivamente los fans del revival Grindhouse están de enhorabuena.
La acción se sitúa en los violentos años 70’s, una buena época para los actores negros con bigote. Allí conocemos a Black Dynamite (Michael Jai White), un tipo con cuerpo de armario y peinado afro, que es más chulo que un ocho y tan duro como una roca. Ex agente de la CIA, ex comando de élite en la guerra del Vietnam y auténtico azote de las calles, este justiciero urbano usa métodos expeditivos al estilo Charles Bronson, es experto en Kung Fu como Bruce Lee, posee una Magnum del calibre 44 como Harry el sucio y tiene los cojones cuadrados de Chuck Norris. Tras el asesinato de Jimmy, su hermano pequeño, no dudará en poner el barrio patas arriba y teñir las calles de rojo clamando venganza.
Con la mirada puesta en el cine Blaxploitation en general y en la película Willie Dynamite (1974) en particular, la cinta elabora una disparatada sátira que comprende los habituales ingredientes de estas producciones, utilizados todos ellos sin freno ni medida. Hay mafiosos, chulos, panteras negras, orfanatos, camellos, megavixens negras, trabajadoras sociales de físico rotundo y hombres blancos sin escrúpulos, que campan a sus anchas en una trama que destapa un montaje del gobierno para empequeñecer el pene de los negros y cuyo colofón es el mismísimo presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, ejerciendo de villano en funciones. El clímax desemboca en una increíble lucha de Nunchakus entre Nixon y Black Dynamite, una ridícula contienda donde Rey Blanco y Rey Negro miden sus fuerzas y elevan al absurdo el trasfondo social del género.
El director Scott Sanders adopta una estética setentera y hortera, mezclando sin pudor cochazos, patillas y camisas de estampados imposibles, con una omnipresente banda sonora funky-soul y una puesta en escena repleta de gazapos premeditados, micros que se cuelan en el plano y un montaje abrupto que incluye alguna toma falsa. Michael Jai White está completamente entregado a su papel de supernegro vengador y en ningún momento dudamos de que el actor sepa pelear de verdad. White es un artista marcial profesional que se ha enfrentado en la pantalla a gente como Van Damme (Soldado Universal: El Retorno, 1999) o Steven Seagal (Herida abierta, 2001), y que ha participado en otras populares cintas de acción como The Dark Knight (2008), Kill Bill vol. 2 (2004) o Spawn (1997), aunque lo cierto es que sus escenas en Kill Bill fueron suprimidas del montaje final. Sally Richardson, por su parte, intenta emular en la medida de lo posible a Pam Grier, aquel icono sexual y racial de los 70’s, y el parecido es tan asombroso que cuesta notar el cambio.
Cuando parecía que películas como Scary Movie (2000) y demás sucedáneos habían dejado el género agotado y muerto, aparece este necesario soplo de aire fresco marcado por el machismo, la violencia exagerada, el lenguaje obsceno, la testosterona, los desnudos gratuitos y ciertas pinceladas gore. Black Dynamite es un divertido desgranamiento del cine de acción de la vieja escuela, una gamberrada cinéfaga que consigue devolver cierta chispa a la decaída parodia americana y que la aleja de los estridentes maniqueísmos adolescentes que había adquirido en la última década, contando para ello con un humor cafre pero casi siempre festejable. Y como apunte final para los más curiosos; señalar que el fenómeno Blaxploitation ya contaba con una alocada y semi desconocida revisión en clave cómica titulada I’m going git you Sucka (1988).
La frase: «Juro por el fantasma de Abraham Lincoln que voy a independizar y a proclamar… ¡sobre tu trasero!»
La frase 2: «Debería haber sabido que usted estaba detrás de esto, maléfico Dr. Wu. ¡Su conocimiento sobre transmogrificación biológica es sólo superado por su Kung Fu!»
Leer critica Black dynamite en Muchocine.net
Buenos días, soy el jefe Dreyfus y hoy nos interesamos por una película que ha conseguido máxima unanimidad entre público y crítica. Eso sí, ¡en su contra! Vamos a meternos un poquito, solo un poquito, con Dragon Ball Evolution, que siempre viene bien desahogarse con un producto de estos... ¡Empezamos!
Goku es un adolescente que vive en una casucha en las montañas, con su abuelo, quien le entrena en el apasionante mundo de las artes marciales. Pero Goku baja a diario a la gran ciudad para asistir a clase, en el instituto, donde no es que sea precisamente el tipo más popular y, a pesar de los abusos de sus compañeros, jamás saca a relucir todo su poderío. Además, nuestro joven protagonista está perdidamente enamorado, en secreto, de Chi-Chi (la mujer, no el concepto) una de las chicas más populares del instituto, quien será capaz de ver en él algo más que el resto de sus compañeros de clase. En la historia también encontramos a un malo, llamado Piccolo, un tipo verde tirando a raro, enfrascado en encontrar siete bolas mágicas que, una vez reunidas todas juntas, tienen el poder de conceder un deseo. Su nombre, las bolas de dragón. No tardará Piccolo en cruzarse en el camino de Goku quien, con la ayuda de Bulma (quien también busca las bolas), el Maestro Roshi (con pelo, pero con revistas de chicas en bikini) y Yamscha (rubio para la ocasión) también emprenderá la búsqueda de las bolas mágicas, intentando reunirlas todas, antes que su enemigo.
El responsable de este producto infecto es James Wong, director de la peli y que anteriormente había dirigido Destino final y Destino final 3 (al parecer le dio un calambre en un pie y no pudo dirigir la segunda) y El único (con Jet Li dando patadas a diestro y siniestro). El hombre parece bastante más interesado en que la película nos recuerde más a Matrix que a la serie original. Estoy convencido de que cuando no sabía muy bien como afrontar una escena de la película optaba rápidamente por hacerla a cámara lenta, que eso siempre queda muy fino y elegante y se vende muy bien. Entre los actores destacaríamos, y es un decir, a Justin Chatwin (que era el hijo de Tom Cruise en La guerra de los mundos), Chow Yun-Fat (Ana y el Rey, Tigre y dragón, El monje, La maldición de la flor dorada) y James Marsters (Spyke en Buffy Cazavampiros).
Tiendo a ser una persona comprensiva y, precisamente por eso, puedo llegar a entender ciertas decisiones que se toman en la película. De manera que puedo entender que Goku empieze la película como un adolescente en lugar de un niño de unos diez años, que el malo sea Piccolo (aunque yo hubiera preferido al gran Pilaf que hubiera aportado un buen número de diversión), que hayan prescindido de la nube voladora, y que hayan obviado personajes como Ulong (el cerdo metamorfo), Pua (el bicho ese que acompañaba a Yamscha) y la tortuga gigante (del maestro Roschi). Incluso podría llegar a entender que Goku no sea un puto paleto sin contacto con el mundo exterior y que asista día tras día al instituto para hacerse un hombre de bien. Si señores, así soy yo, un ser comprensivo y el hijo que toda madre quisiera tener.Pero lo que ya no puedo entender, de ninguna de las maneras posibles, y lo que provoca que me hierba la sangre cada vez que vuelvo a pensar en el gran montón de mierda apestosa y sin sentido que es este solemne bodrio, es que teniendo una serie tan popular y longeva con un montón de tramas y subtramas a las que poder agarrarse para realizar la película, no les haya salido de sus santos cojones hacer una cosa medianamente decente (que no digo yo que esto tenga que ser un maldito hito en la historia del séptimo arte, pero sí que por lo menos lograra entretener durante su, gracias a Dios, apenas hora y veinte minutos de duración). Lo que sucede, y eso es algo que se tiene que decir bien claro, es que a los responsables, en el fondo, se la sudaba la película, porque estaban convencidos de que hicieran lo que hicieran la gente acudiría enfervorecida a los cines, se tragarían lo que hiciera falta y luego ellos podrían vender los videojuegos, muñecos y demás merchandising de la película hasta que les petaran los bolsillos de los fajos de dinero.
Y es que la película es realmente mala, mala con ganas, mala hasta decir basta, mala hasta desear salir de casa a reunir por mi propia cuenta las siete bolas y pedirle al dragón que destruya la película y nos la borre de nuestras memorias. Y es tan mala porque en ningún momento logra interesar lo más mínimo, no consigue que el espectador conecte con ninguno de los personajes (me la suda el abuelo, me aburre Goku, me ralla Bulma, me da risa Piccolo y odio, odio, odio con todas mis fuerzas a Yamscha), la trama es tonta a más no poder (no es que parezca escrita para niños, es que parece escrita por niños) y luego está lo de los efectos especiales, que decir que son de vergüenza ajena es quedarse corto.
Resumiendo: He aquí la película que destruyó lo poco que quedaba de mi infancia y lo redujo a cenizas.Leer critica Dragonball Evolution en Muchocine.net
Elprimerhombre cree que no exagera al otorgar a KILL BILL II, de Quentin Tarantino, la calidad de Obra Maestra, ya que considera que es casi perfecta (el casi lo pongo porque se dice que la perfección no existe). La primera parte también está muy bien, pero como hago la crítica de una peli pues elijo la segunda parte, que me impactó mucho.
Tarantino nos desborda con su inapelable maestría a la hora de plasmar, de manera exorbitante, lo que nos quiere mostrar; y esta vez cuenta la historia de una venganza con matices tan logrados, que nos deja boquiabiertos por su capacidad de llegar a cautivarnos de maneras tan distintas.
La fotografía es perfecta, los actores están sublimes, los diálogos inmejorables, la cámara está donde tiene que estar, las elipsis en el tiempo no desentonan para nada, etc. Y los personajes hablan lentamente, tomándose su tiempo, dando mucha importancia a lo que dicen, intensificando así los momentos de tensión. Por eso creo que el doblaje de esta película es cojonudo. La voz que dobla a David Carradine me encanta.
Y en la vida hay silencios que agobian, que nos hacen sentirnos incómodos, pero que le pregunten al personaje de Uma Thurman si no es exasperante que te entierren vivo dentro de una tumba de madera, con sólo una linterna entre las manos. Es uno de los momentos más duros e incómodos que he visto en una sala de cine.
Sólo me falta decir “CHAPÓ” señor Tarantino y que la Thurman ha hecho el papel de su vida.
Un saludo!!
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