#12: 'MIRA QUIEN HABLA': El concurso

Por fin es viernes, así que llega al Quesito otra edición de nuestro concurso dedicado a que adivinéis películas mediante un fragmento de audio. La semana pasada se trataba de Teen Wolf, de pelo en pecho, y el digno acertante fue nuestro amigo Rafa Delgado, así que el marcador se queda así: Einer 5 puntos, Sandra de la P 2 puntos, parispop, Charles Wilkinson, Jordi Cruasan y Rafa Delgado 1 punto. Esta semana creo que la cosa es un pelín más dificililla, así que el primer acertante se llevará a casa nada más y nada menos que un bonito y decorativo condensador de fluzo. Señores, ¡prueben suerte! 

Moneyball: Rompiendo las reglas (2011)

La paz está en las matemáticas.

Resulta curioso como un deporte tan extremadamente aburrido como el béisbol (ya pueden ir pasando todos sus exaltados seguidores para llamarme paleto) pueda llegar a dar tanto juego en Hollywood. Suma y sigue: El mejor, Campo de sueños, Los búfalos de Durham, Entre el amor y el juego, Ellas dan el golpe, Una mujer en la liga, Hardball, Fanático, Los calientabanquillos, Mr. Baseball, Ángeles, El orgullo de los yanquis, The rookie o Amor en juego. Pueden ir completando la lista si así lo desean. Ahora nos llega Moneyball, una nueva película ambientada en el béisbol pero que, no obstante, todo el mundo parece muy empeñado en querer remarcar el hecho de que el deporte solo es el escenario y que lo verdaderamente importante es el mensaje que se esconde entre líneas, así como las relaciones entre sus personajes (lo leerán en un gran número de críticas sobre el film). Francamente no entiendo por qué se esfuerzan tanto en remarcarlo como punto diferenciador si la gran mayoría de las películas sobre béisbol, e incluso me atrevería a decir deportivas, acaban cumpliendo dicha norma.

Mi vida como un perro (1985)


Madre que estás en los cielos

En muchas películas de la historia del cine se ha retratado la infancia como una etapa de la vida en la que gozamos de mil aventuras y travesuras, pero en otras se la ha querido mostrar como un momento vital en el que se quedan marcadas las circunstancias personales que a cada niño le toca vivir, destacando mucho más el drama que la comedia. Como ejemplo tenemos a Léolo (1992), la segunda y última película del malogrado Jean-Claude Lauzon, un director canadiense que tranquilamente se pudo haber inspirado en la última película sueca que hizo Lasse Hallström y con la que se dio a conocer internacionalmente: Mi vida como un perro (1985). Ambas tienen varias cosas en común, aunque esta última sea mucho menos trágica y onírica: en las dos el protagonista es un niño que tiene una relación muy cercana con su madre, con una incipiente atracción sexual hacia el cuerpo desnudo femenino y cuyos pensamientos más íntimos y personales son trasladados al espectador mediante la voz en off.

#11: 'MIRA QUIEN HABLA': El concurso

Sí amigos, aquí estamos de nuevo con nuestro concurso, pensado para que ustedes, cinéfilos indómitos, adivinéis películas mediante un fragmento de audio. Einer repitió triunfo la semana pasada, el muy canalla, pirateando la red de su oficina cuando el jefe no miraba. La película en cuestión era Indiana Jones y el templo maldito, ¿fácil? Probablemente, pero mucho me temo que igual que la de hoy... De momento el marcador queda así: Einer 5 puntos, Sandra de la P 2 puntos, parispop, Charles Wilkinson y Jordi Cruasan 1 punto. Venga, anímense, que el primer acertante ganará un ídolo de oro inca, palabra.

Los descendientes (2011)

Hawaii 5.0

Nos encontramos frente a uno de esos dramas que podríamos llamar “amables” e incluso, por momentos, “simpáticos”. Pero se trata de un drama al fin y al cabo, no se dejen engañar. Lo que ocurre es que, a diferencia de, por ejemplo, las películas de Ken Loach, donde sus tramas transcurren en unos ambientes apagados, con un clima tirando a gris, con unos protagonistas de clases sociales bajas luchando por defender sus libertades, aquí tenemos un drama ambientado en Hawaii, con un protagonista acaudalado, que tiene que hacer frente a su dolor ataviado con bermudas, chanclas y camisas floreadas. No queda serio. Si a todo esto le sumamos un personaje secundario más divertido para oxigenar la trama, el gran drama que representa la película incluso nos puede llegar a esbozar una ligera sonrisa mientras, en pantalla, vemos sufrir al protagonista.

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