Sentimientos escondidos
Hay veces que creemos que hemos olvidado a alguien cuando, por alguna causa que otra, nos vuelve a aparecer su recuerdo, y si además marcó profundamente una etapa de nuestra vida es inevitable que nos vengan imágenes de los momentos compartidos. Esto se observa plenamente en Lo que queda del día, adaptación cinematográfica de 1993 de la famosa novela de Kazuo Ishiguro (que aquí a causa del estreno del film se volvió a publicar con el título Los restos del día), dirigida por James Ivory. La película obtuvo un gran éxito y estuvo nominada para los Oscars en 8 categorías, incluyendo mejor actor y actriz, que eran nada más ni nada menos que Anthony Hopkins y Emma Thompson, y que ya habían trabajado con Ivory en su anterior película, Regreso a Howards End (1992), con la que también consiguió varios premios y nominaciones (en esa ocasión sí que se llevó 3 Oscars, uno para Thompson). En ambos films, el director británico contó con Tony Pierce-Roberts para la fotografía y con Richard Robbins para la música y, en cuanto a la película que nos concierne, el resultado global es muy digno para una historia llena de emociones contenidas.



