Quemado por el sol (1994)

Todo en un día

Después de su obra maestra Ojos negros (1987) y su película premiada en Venecia, Urga, el territorio del amor (1991), el director ruso Nikita Mikhalkov estrenó en 1993 el documental Anna en el que inteligentemente mostraba los cambios importantes en la política de su país, utilizando como eje central a su hija mayor Anna, a la que formulaba las mismas preguntas desde 1980 hasta 1993. La película contiene un cierto encanto en las escenas familiares y se observa en general un trabajo bien realizado. Pero será al año siguiente cuando logrará confirmarse como un narrador indiscutible con la película Quemado por el sol, una solemne historia llena de ternura, de romanticismo y de una inusitada intriga, con su hija menor Nadia como una de las indiscutibles protagonistas.

La película se centra en las purgas de la época de Stalin, hacia finales de los años 30, mostrando un día de descanso en el campo del comandante Sergueï Kotov (Nikita Mikhalkov), junto con su esposa Maroussia (Ingeborga Dapkounaïté), su hija Nadia (Nadia Mikhalkov) y parte de la familia de su mujer. Todos ellos recibirán una grata sorpresa de un tal Mitia (Oleg Menchikov), antiguo amigo y habitante de la casa que a causa de la guerra tuvo que marcharse. A partir de su aparición, la historia cogerá un matiz distinto y el tono misterioso de la película será el gran protagonista.

Mikhalkov consigue una soberbia película al saber dosificar toda la carga emocional que contiene la historia, contando los detalles de la trama con precisión y talento. El trío protagonista que forman los personajes de Kotov, su mujer Maroussia y Mitia llevará a cabo una relación fundamental en la película, siendo relevante en la brillante y demoledora última hora de su metraje. No hay que olvidar tampoco al personaje de Nadia, que con su desparpajo y su inocencia es un contrapunto muy bien utilizado en la historia. Y Mikhalkov vuelve a utilizar ese humor un tanto absurdo aunque con muchas menos dosis, como requiere la historia, que tan buenos resultados le dio en Ojos negros, como la escena en que a Kotov, en su día libre, le piden unos campesinos que deniegue la entrada de unos tanques para que no pisen su trigo o, sobre todo, la escena en que un grupo llamado Deces (la Defensa Civil Escoltada) llega al río donde se bañan para repartir máscaras y así entrenarlos para afrontar los ataques de gas.

Esta película recibió merecidamente la Palma de Oro en el Festival de Cannes y el Óscar a la mejor película en lengua extranjera, entre otros muchos premios. A la espera de su secuela que parece ser que se estrenará el año que viene, Quemado por el sol es una de las mejores películas de las dos últimas décadas en la que uno se sorprende de la magistral lección de Mikhalkov a la hora de contarnos una historia difícil en la que unos secretos salen a la luz, remarcados por la imagen de un sol en movimiento que recorrerá algunas escenas de la película.

"Con una tensa atmósfera ambientada a finales de los años 30 en la URSS, Mikhalkov compone un relato brillante lleno de vitalidad en el que podemos ver una secuencia final muy impactante"



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Estrenos TV: Neox

Antena 3 dispone, en la tdt, de dos canales más a su disposición: Antena Neox y Antena Nova, el primero destinado hacia un público más juvenil (en su parrilla se encuentran programas como Padre made in USA, Los Simpson o la Biblioteca) y, por el contrario, el segundo va destinado hacia un público más adulto (básicamente siempre que he puesto este canal están emitiendo Manos a la obra).


Pues resulta que Antena Neox, recientemente, le ha dado por estrenar nuevos programas a troche y moche así que hoy aprovechamos para hacer un repasillo a sus novedades:

GENERACIÓN NEOX: Emitido los lunes, el espacio nos muestra en cada programa a cuatro jóvenes diferentes entre sí que habitan en una misma ciudad, acompañándolos en su día a día. En el primer programa se desplazaron a Valencia, donde encontramos a Rafa, un vividor y un pijo a matar que se paseaba por la ciudad en limusina o con el Ferrari de su padre; Sergio, ciego de nacimiento, que juega a futbol y canta en la coral de la once; Nela, una estudiante de diseño cuya mayor preocupación radicaba en ser diferente a los demás; y Rosa Mari, que tocaba la guitarra y cantaba en una orquesta de estas que va por los pueblos en las fiestas mayores (incluso pudimos asistir a un concierto suyo donde había más gente sobre el escenario que entre el público). Al final llega lo más interesante, pues es cuando el programa los sienta a todos cuatro y charlan entre ellos. A pesar de todo la cosa no dio demasiado juego y quedó un programa flojo, visto mil veces, y sin demasiada chicha.

MAMA, TÚ NO MIRES: También emitido los lunes, es un callejeros viajeros (o Afers Exteriors, o Dutifri, o Españoles por el mundo, o...) de estudiantes que viven fuera de España con becas de Erasmus y similares a los que el programa va a buscar para ver como viven lejos de su hogar y, de paso, los responsables del espacio aprovechan para hacerles llegar mensajes de sus familias. El primer programa iba sobre Nueva York, donde primero conocimos una tía que era bastante insufrible y que nos enseñaba la ciudad, otro que trabajaba en el Gugheinheim de la gran manzana, una que era bailarina de hip hop y una estudiante de Relaciones públicas. Me esperaba un programa más interesante y más radical (el título prometía mucho más de lo que terminan ofreciendo), porque, lo cierto, es que la premisa inicial daba para mucho más. Esto lo pilla telecinco 5 y arrasa.

MEETING POINT: Emitido los domingos, programa muy parecido al primero, pero con la diferencia que en este si podemos ver a unos reporteros que acompañan a las personas, más o menos, anónimas. En el primer programa la acción trasncurria en Barcelona y pudimos conocer a una tía que hacía streaptease y que encendía bombillas con el chirri, a una monja budista, otro ciego (si, parece como si los dos programas se copiaran las ideas...), a una jugadora de poker profesional, a un diseñador de moda (otro que se solapa con Generación Neox) y a un travelo, a quien dejaron aparcado sobre un container, en la que fue la mejor imagen de todo el programa. Si Generación Neox era poco original Meeting Point no deja de ser más de los mismo (aunque con la clara intención de buscar personajes más extremos que el primero) confirmando que Neox se copia a sí misma.

HABLAR DE SEXO CON PAPA Y MAMA: También emitido los domingo, ha sido el primero de los programas recientemente estrenados en dar el salto a Antena 3. Era uno de los estrenos que más prometía y debido a ello ha resultado ser uno de los más decepcionantes. La cosa es una especie de Hermano mayor (Cuatro) pero del sexo. El primer programa iba de una chica de 16 años que tenía novio desde hacía uno y estaba pensando en perder la virginidad, por lo cual llamó al programa para recibir los consejos de una sexóloga, debido a que, según contó ella misma, no se atrevía a habla de estos temas con sus padres. Cuando la sexóloga llega se encuentra con que madre e hija no se soporten y tiene que ejercer más de psicóloga que de sexóloga, puesto que hasta pasada la media hora de programa apenas se habló de sexo. Y esto resulta lo más decepcionante del programa. En toda esta historia el padre no pintaba absolutamente nada y se iba paseando por allá como quien no quiere la cosa. Al final se medio arreglaron madre e hija a base de unas pruebas que les preparó la sexóloga como jugar al llamado “juego de los secretos” y donde la madre se fue desmelenando. Nuevamente el programa se queda a medio gas y no llega a aprovechar todo su potencial.

LO QUE SÉ DEL MIEDO: Programa que se emite los sábados por la noche, la cosa es una especie de mezcla entre Cuarto Milenio y El diario de Patricia. Es un talk-show pero en lugar de poner en contacto familiares lejanos o arreglar disputas de vecinos, lo que hacen en este programa es dar voz a gente que ha vivido fenómenos paranormales. En lugar de sentar los invitados en un cómodo plató de televisión, el presentador los recibe en un hospital psiquiátrico abandonado, lleno de graffitis y en estado medio ruinoso, por dónde van paseando mientras charlan de sus experiencias. La primera invitada explicaba que en la casa donde vivían habitaba un espíritu que les hizo la vida imposible hasta que tuvieron que pirárselas (según explicaba era el espíritu de una mujer que había vivido sola y amargada y no soportaba ver su familia tan feliz). Después vino una investigadora (que podría ser la madre de la protagonista de “Se ha escrito un crimen”), que explicaba anécdotas propias y hablaba de diferentes fenómenos poltergeist. Esta mujer fue de lo mejor del programa y largó perlas del tipo “el mundo invisible existe y no es malo”. Más tarde venían más invitados: que si uno que tenía un hotel dónde pasaban cosas raras, que si una que trabajaba en una oficina y un espíritu los echo fuera, etc..., invitados que iban alternando con entrevistas a pie de calle (donde la mayoría de la gente decía que no creía en cosas de éstas con lo cual el programa se auto bombardeaba) o recreaciones de escenas con un cartelito que ponía “fenómeno real” (en una de ellas se abría y cerraba una puerta de un armario y saltaba un rollo de papel de cocina... terrorífico). Programa interesante, especialmente si nos lo cogemos en cachondeo, que, no obstando, me resultó excesivamente largo.

DIRÍGEME: EL RESCATE: Una serie que se estrenó el jueves de la semana pasada, donde la cosa va de una chica a la que le secuestran el novio y piden un sustancioso rescate de 20.000 euros (que digo yo que si te metes en un embrollo como éste, ya puestos, podrías pedir un poquito más de pasta o la cosa no compensa con la que te puede caer si te pillan). Total, que la chica tiene 24 horas para reunir el dinero y, ya de paso, le avisan de que si llama a la poli su novio pilla cacho. La serie es una especie de “Elige tu propia aventura”, los libros esos donde el lector podía escoger como hacer avanzar la trama (ej. si quieres que el prota salve a la doncella pasa a la página 20, si quieres que se vaya a putas pasa a la 29...), dónde al final de cada episodio el espectador puede decidir cómo tiene que actuar la protagonista vía mensajes de móvil. Suerte que la serie ya te da las alternativas para saber que es lo que tiene que hacer la protagonista, porque de lo contrario, conociendo la audiencia de este país, en menos de cinco minutos la prota ya estaría sin ropa y bailando en una barra americana. De echo, al final del primer episodio el espectador tenía que escoger entre si la chica le robaba pasta a uno de sus vecinos o no. Esta es probablemente la peor serie que se ha estrenado en todo lo que va de año, resultando de lo más cutre, casposo y barato que me he echado a la cara en tiempo. La inversión de la productora para realizar la serie debe rondar los 10 euros (euro arriba euro abajo) y no hay por donde cogerla. Infumable de todas todas.

Grandes monólogos cine (IV)




Escena final de Cyrano de Bergerac (1990)

"Así es mi vida. He sido el inventor de todo y el que todo el mundo olvida. ¿Recordáis la noche en que Cristián os hablaba bajo el balcón? Pues bien, mi voluntad ha sido una esclava. Mientras yo estaba abajo escondido entre la escoria, otros subían a recoger el beso de la gloria. No me quejo... y lo apruebo ante el Todopoderoso. Moliere es un genio y Cristián era hermoso (...)"

El hombre que cayó a la tierra (1976)



Extranjero en su propia piel.

Sería un error considerar El hombre que cayó a la tierra como un mero vehículo diseñado para el lucimiento de una estrella del rock, a pesar de que su protagonista es David Bowie y de la estrecha relación entre su obra musical y la historia del filme. Esto solo debería servir como anécdota para hablar de una película que es por encima de todo consecuencia de su época y de su director, el peculiar Nicolas Roeg, realizador de la mítica Amenaza en la sombra (1973) y director de fotografía de Farenheit 451 (1966), película que supuso su primer encuentro con la ciencia ficción pre Star Wars, aquella que estaba más preocupada por entrar en la modernidad que en elaborar frívolos espectáculos de efectos especiales.



La premisa, en lo básico, no difiere mucho de la ciencia ficción de los 50’s, pero el desarrollo, el tono y la forma, sí. La historia se basa en una novela de Walter Tevis y nos cuenta las vicisitudes de Thomas Jerome Newton (David Bowie), un extraterrestre que llega a nuestro mundo con el objetivo de conseguir agua y llevarla a su planeta natal, donde le esperan su esposa y sus hijos. Newton empieza su periplo con convicción pero no tarda en quedar cegado por los cantos de sirena de nuestra civilización y asistimos a su caída gradual en las debilidades humanas.



Resulta sorprendente que en un principio se pensara en el autor de Parque Jurásico, Michael Crichton, para este papel, porque el insólito físico de David Bowie es uno de los leitmotivs visuales del filme. La acentuada delgadez del cantante, su tez pálida, el pelo rojizo y los ojos disímiles, sumados a ese halo glam y andrógino que le rodea, convencen de su procedencia extraterrestre sin necesidad de otros artificios. El personaje, además, resulta perturbador y anómalo, alienado del mundo que le rodea y asaltado por repentinos autismos, características que influenciaron en gran medida en el Dr. Manhattan de Watchmen.



Pero esta también es la historia de la gente que rodea a Newton y de cómo él cambia sus vidas, desde el abogado homosexual que se enriquece de la noche a la mañana, pasando por el insatisfecho profesor de física que se acuesta con jovencitas y llegando a la camarera que se enamora del hipersensible alienígena. La relación entre ambos propiciará unas escenas de lo más desconcertantes, tanto física como psicológicamente.



Nicolas Roeg nos sumerge en una película ambigua, psicodélica y decadente, con imágenes de sexo explícito, un montaje confuso y una atmósfera enrarecida, por lo que sin duda el público actual la encontrará extraña y lejos de su gusto. Se hace patente la determinación del filme por evitar los convencionalismos del género. En la década de los 70’s el cine americano gozaba de cierta libertad y se optó por contar historias diferentes sobre personajes idiosincráticos, El hombre que cayó a la tierra es un claro ejemplo de la Nueva Ola Americana y de la ciencia ficción contracultural del momento, dos rasgos que matizan sus virtudes y defectos, porque la definen como una extravagancia inherente a su época. Ciertamente el filme ha envejecido, resulta excesivamente hedonista y en su último tercio incluso parece perder el hilo, pero a pesar de todo continúa siendo inquietante.



La frase: “Quizás le hubiéramos tratado igual de haber venido usted a nuestro planeta.”

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Asalto al tren Pelham 123 (2009)

El chucuchu del tren

Alguien debería ponerse a estudiar de forma rigurosa y detallada la larga trayectoria de John Travolta en el mundo del séptimo arte. Personalmente, siempre le he considerado como uno de los peores actores del mundo a la hora de escoger papeles para interpretar (justamente por detrás de Ray Liotta), hecho que lo llevó al ostracismo más absoluto del que lo logró sacar Tarantino fichándolo para su Pulp Fiction. No obstante, una vez relanzada su carrera (quien nos lo iba a decir por allá principios de los '90) Travolta parece que volvió a las andadas aunque, en esta ocasión, todo parece apuntar que, a pesar de algún que otro sonoro batacazo, logrará mantenerse en la élite gracias a varios éxitos de taquilla como éste Asalto al tren Pelham 123... ¡Empezamos!

La cosa va de que unos malechores deciden un buen día secuestrar un vagón de metro de Nueva York reteniendo a los pasajeros en su interior. Los malechores tienen un plan, pedir un suculento rescate a cambio del grupo de rehenes que tienen en su poder. Su cabecilla, un tal Ryder, mantendrá las negociaciones con un controlador de vías, Walter Garber, quien, al parecer, eligió un mal día para dejar de esnifar pegamento. A partir del momento del secuestro empezará una fuerte guerra psicológica entre ambos bandos para lograr mantener el control de la situación, sacando a la luz los caracteres de ambos personajes, el secuestrador mucho más irracional y frenético y el trabajador del metro, más tranquilo y sereno, a pesar de los acontecimientos, manteniendo ambos personajes, durante buen parte del metraje, una tenso rifi rafe.

La peli es un remake de Pelham uno, dos, tres, un thriller del año 1974 protagonizado por Walter Matthau. En esta ocasión es Tony Scott quien decide llevar de nuevo la historia a la gran pantalla. Tony Scott (el hermanísimo) se dio a conocer con la película El ansia y, desde entonces, tiene en su haber una fructífera carrera como director plagada de películas tan conocidas como fácilmente odiables. Suyas son, por ejemplo, Top Gun, Superdetective en Hollywood II, Días de trueno, Revenge (con Kevin Costner), El último Boy Scout, Amor a quemarropa (con guión de Tarantino), Fanático (con deNiro), Enemigo público o Domino. No sería yo su mayor valedor. Más bien estaría situado al otro extremo, en el de la gente dispuesta a montar un linchamiento popular para evitar que vuelva a ponerse detrás de una cámara. Se podría decir que, simplemente, no estoy muy en sintonía con con su concepción de espectáculo cinematográfico.

Entre los actores encontramos un duelo entre Denzel Washington, siendo esta su cuarta película a las ordenes del director después de Marea roja, El fuego de la venganza y Déjà Vu (se rumorea que ya han tramitado los papeles para declararse pareja de echo) y John Travolta, quien, al parecer, le cogió el gusto a hacer de malo y después de Campo de batalla: La tierra, volvió a ejercer de villano en Operación Swordfish y El castigador. Además, por la película también se dejan caer James Gandolfini (Tony Soprano) que interpreta al alcalde de Nueva York y John Turturro, quien vuelve a demostrar una vez más que lo de aparecer como secundario en películas chorras debe estar muy bien pagado, porque el hombre no para.

La película no es gran cosa porque, lo cierto, es que en la película no sucede gran cosa. Asistimos desde nuestra butaca al secuestro del metro y el posterior duelo entre los dos personajes protagonistas (personajes que tampoco es que sean nada del otro mundo, ni siquiera de este). Luego está lo que sucede alrededor de los dos protas. Por un lado tenemos el vagón retenido, con unos secuestradores sosos a matar y unos secuestrados que en lugar de transmitir tensión transmiten sopor (por favor, que tonta la historia de la tia que está al otro lado del ordenador portátil de uno de los secuestrados, tuve que ponerme a respirar dentro de una bolsa de plástico para sobrellevar la historia). Por el otro lado tenemos al controlador de trenes, con sus superiores actuando como todos ya sabemos, incluso antes de que empiece la película, que acabarán actuando (y mención aparte merece el personaje del alcalde de Nueva York que prefiere ir en metro que en coche oficial, ¿porque le dedican tantos minutos a un personaje que aporta tan poco a la historia?).

Como guinda, está Tony Scott, que oliéndose que la historia, tal y como estaba escrita, no daba para más, en cierto momento del metraje en el que no sucede nada más espectacular que ver a unos policías transportando el dinero del rescate, decide montar la escena a modo de acción trepidante (cuando no lo es), con persecuciones (donde nadie persigue a nadie), con varios coches volando por los aires, policías heridos, víctimas civiles y demás parafernalia made in Tony Scott. El momento más espectacular de todo el fim y, sin duda alguna, el más sonrojante.

Resumiendo: Pobre película sin mucho que aportar. Un thriller psicológico mediocre sin apenas tensión.



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