Monólogo final de Blade Runner (Ridley Scott, 1982)
"Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: atacar naves en llamas más allá de Orion; he visto rayos C brillar en la oscuridad, cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir"
Dicen que es mejor caer en gracia que ser gracioso. La frase se podría aplicar a Bruce Willis, un actor con una larga carrera llena de películas buenas, aunque también con muchas otras de absolutamente desastrosas. Lo que está claro es que Bruce Willis borda como nadie el papel de policía de vuelta de todo al cual le dan por todos lados, hasta que sale victorioso de la contienda, papel que se sabe al dedillo y que no duda en reinterpretar una y otra vez película tras película. A pesar de esto, Bruce Willis siempre es Bruce Willis y algo tiene que consigue conectar con el público. La última película estrenada con el actor como protagonista y que lo devuelve una vez más a su sobado conocido papel es: Los sustitutos... ¡Empezamos!
La película está centrada en una especie de realidad alternativa o dimensión paralela (como ustedes prefieran), en la cual los humanos ya apenas salen de sus casas porque la tecnología les ha permitido disponer de unos robots sustitutos que realizan el trabajo por ellos. De este modo, mientras la humanidad se queda tendida en su habitación, mandan a sus sustitutos al mundo exterior, con los cuales están conectados a través de su cerebro. Los sustitutos son más ágiles, más guapos y más resistentes que sus dueños de carne y hueso y, en el caso de sufrir algún tipo de accidente, se puede reemplazar al sustituto sin que el humano que lo controla sufra ningún daño. Es un mundo "ideal" para algunos, aunque un pequeño reducto de humanos se niega a usar los androides sustitutos, encabezados por una especie de gurú espiritual que reniega de los robots y ve en ellos la depravación de la raza humana. Para que nos entendamos, el mundo que presenta la película sería como un "second life" pero a lo bestia y sin ordenadores de por medio.
El problema (independientemente de los obvios) será que aparecerá un misterioso individuo con un arma capaz de cargarse el primer sustituto que se le pase por delante y, a la vez, freirle el cerebro al humano que se encuentra en su casa, conectado a la máquina. Como si cada vez que nos entrara un virus en nuestro ordenador también nos afectara a los que estamos frente al monitor. Una putada, vamos. Los asignados para investigar los asesinatos serán una pareja del FBI que poco a poco irán descubriendo que algo huele a podrido en Dinamarca, y que en dicha sociedad uno ya no puede fiarse de quien es quien, ni de quien se encuentra al otro lado de los sustitutos. Llegados a este punto, para el poli que interpreta el bueno de Willis, habrá llegado el momento de ponerse a investigar a la vieja usanza, saliendo de su hogar por primera vez en vaya usted a saber cuanto tiempo.
La película se basa en una novela gráfica (el nueva fuente de inspiración del Hollywood actual) guionizada por Robert Venditti y dibujada por Brett Weldele, que se ha encargado en llevar a la gran pantalla Jonathan Mostow, el que fuera director de Breakdown (la de Kurt Russell buscando a su mujer por desiertas carreteras), U-571 (peli bélica perteneciente al sub-género de submarinos) y Terminator 3: La rebelión de las máquinas (sin comentarios), además de algún que otro trabajo en la pequeña pantalla. En definitiva un realizador que no sería, precisamente, muy santo de mi devoción y que su aportación dentro de la película o resulta ser de lo más escasa, o es que el hombre tiene una grave carencia de personalidad como director. En cualquier caso, que se lo haga mirar un poco o jamás logrará pasar de ser un director al servicio de la estrella de turno.
Uno tiene la sensación, viendo la película, que si en algún momento alguien con más de dos dedos de frente hubiera optado por apoyar el proyecto y apostar fuerte por él, la cosa hubiera cambiado más que sustancialmente y hubiéramos podido estar frente a una película muy a tener en cuenta. Lamentablemente no fue así y las buenas ideas que se esconden dentro de la peli se van, una tras otra, directamente por el desagüe (que hermosa metáfora). Porque toda la película en sí está terriblemente desaprovechada a pesar de tener una trama capaz de enganchar y a una estrella de renombre en su haber. A pesar de lo dicho, la película resulta de visionado ligero, no se puede decir que se haga ni pesada ni larga (solo faltaría con un metraje de apenas hora y veinte minutos) y si el objetivo era entretener un rato, pues casi que medio lo consigue, aunque siempre nos quedará la duda de lo que podría haber sido y, obviamente, no es ni de lejos.
Resumiendo: Película medio pasable aunque claramente de segunda división que, no obstante, tenía los mimbres necesarios para ser de primera, aunque no se hayan sabido aprovechar.
Leer critica Los sustitutos en Muchocine.net
El director y productor canadiense Norman Jewison es más bien conocido por sus grandes éxitos con los musicales El violinista en el tejado (1971), Jesucristo Superstar (1973) o con el buen thriller policíaco En el calor de la noche (1967), premiado con cinco oscars, incluido el de mejor película. Pero hay que destacar también El caso de Thomas Crown (1968), una película que ganó el Oscar a la mejor canción por The windmills of your mind, en la que resalta por encima de todo su pareja protagonista: Thomas Crown (Steve McQueen), un millonario de Boston que decide cometer por diversión un robo a un banco sin su intervención, y Vicky Anderson (Faye Dunaway), una detective de una compañía de seguros que intentará descubrir quién es el responsable del delito. Se hizo un remake en 1999, llamado en España El secreto de Thomas Crown (curiosamente el título en inglés era el mismo que el de la original), dirigido por John McTiernan, con Pierce Brosnan y Rene Russo como pareja protagonista.
La película empieza con el uso del split screen, una técnica narrativa que usa Hal Ashby (antes de ser director) en el montaje junto con Ralph E. Winters, A.C.E. y Byron Brandt, consistente en dividir encuadres en dos o más partes en la pantalla, utilizada para las letras de crédito y para explicar el relato del robo con diferentes acciones paralelas. Thomas Crown concreta con varios tipos, quedando uno a uno en una habitación de un hotel con un foco dándoles en la cara para que no sepan quién es, dándoles una orden que deben decidir si aceptarla o no, adelántandoles parte del dinero que pueden conseguir si acaba con éxito el cometido. Al final, los 2.600.000 de dólares conseguidos con el robo los depositará en un banco suizo, al que dará un nombre en clave y un número. Toda esta parte está bien llevada sobre todo por cierto misterio que desprende el personaje de Thomas Crown, aunque la técnica del split screen se vuelva a usar otra vez en escenas posteriores, como en la que vemos al señor Crown jugando al polo, algo que repercute para mal en la película. Cuando aparece en escena la señora Vicky Anderson, uniéndose al teniente Eddie Malone de la brigada criminal, bien interpretado por Paul Burke, la trama adquiere un mayor interés por ser un personaje inteligente y bien construido, aparte de contar con la presencia de la espléndida Faye Dunaway, tan brillante como estaba el año anterior en Bonnie and Clyde, de Arthur Penn. El encuentro y la relación entre su personaje y el de McQueen será vital para la película, consiguiendo una gran química entre ambos, como la que seguramente es la escena más sensual y erótica de una partida de ajedrez que se haya visto en la historia del cine.
Norman Jewison ya había trabajado en 1965 con Steve McQueen en El rey del juego, interpretando este a un buen jugador de póker, una película en la que sólo destaca su partida contra el personaje de Edward G. Robinson, pero en la que hay una similitud con el papel que tenía McQueen en La gran evasión (1962) o justamente con el de la película que aquí acontece; personajes que se sienten seguros de sí mismos y que siempre parecen que hagan las cosas como si fuera un simple juego, salgan bien o no, algo que quizás se da por la manera de estar en la pantalla del señor McQueen, porque, sin ser realmente un muy buen actor, su presencia es bastante carismática y logra que sus personajes mejoren en parte la calidad de las historias. Es verdad que en El caso de Thomas Crown su personaje es un millonario bastante listo, graduado en Ciencias Económicas, pero es que sus miradas y sus silencios con el personaje de Dunaway son sin duda lo más conseguido de la película, con una atracción mutua que el espectador verá con buenos ojos.
"Un entretenido relato de un robo con el posterior juego del gato y el ratón entre la pareja protagonista, interpretada por el carismático Steve McQueen y la bella Faye Dunaway, con una gran química y una historia de amor para recordar" Leer critica El caso de thomas crown en Muchocine.net
Primer discurso de Hinkel (Charles Chaplin) en El gran dictador (1940).
ZOMBIELAND (2009)
YO ANDUVE CON UN NERD
Primero fue la genial Zombies Party (2004), luego vino Fido (2006) y ahora es el turno de Zombieland, una nueva comedia de horror que aunque sea menos ácida que sus antecesoras, también es terriblemente divertida. Como propuesta resulta muy, pero que muy americana, para lo bueno y lo malo. Zombieland es blanda, trata de manera demasiado escrupulosa a sus protagonistas y contiene un mensaje algo conservador, pero también es un chute de puro cachondeo zombie. La historia gira en torno al consabido holocausto zombie y el protagonista es un sosia de Michael Cera (Jesse Eisenberg), un nerd que ha sobrevivido gracias a su condición de inadaptado social y a una serie de normas que se ha autoimpuesto, un reglamento que propiciará multitud de gags y marcará el tono desenfadado del filme. A él se le une un tipo duro con sombrero de cowboy (Woody Harrelson), cuyo único objetivo es matar zombies y comer Twinkles, y un par de jóvenes hermanas (Emma Stone y Abigail Breslin) que sobreviven levantándole la camisa a garrulos como ellos. Mucha diversión, algunos zombies babosos (aunque menos de los esperados) y un sinfín de gags que causaron furor en el patio de butacas (el momentazo Cazafantasmas fue apoteósico). La película se llevó justamente el Gran Premio del Público de este año.
NÚMERO 9 (2009)APOCALIPSIS ANIMADO
Número 9 es una de las propuesta más originales e insólitas de este festival, la película coge a varios personajes que podrían aparecer en Toy Story y los sitúa en un entorno postapocalíptico a lo Mad Max. El filme narra las desventuras de un peculiar grupo de muñecos de trapo que, tras la destrucción de la humanidad, deben enfrentarse a la máquina que causó tal estropicio. La historia y la estética dotan a la acción de una cierta cualidad steampunk y la cinta cuenta con una imaginería muy característica, influenciada por gente como Jan Svankmajer o el mismísimo Tim Burton, que aquí ejerce las labores de producción. La cinta destila nostalgia y clasicismo por los cuatro costados, y en un principio debía estar rodada en stop-motion, algo que le añadiría más personalidad al invento pero que seguramente reduciría su público potencial. La película dispone de dos pesos pesados como son su poder visual y el atractivo de su premisa, pero su narración es más convencional y nada de lo que nos cuenta resulta muy emocionante o conmovedor. Eso sí, el filme opta por la imaginación como único remedio para una derrota que considera inevitable y ¿quién puede resistirse a eso?
LA HUÉRFANA (2009)SOY REBELDE PORQUE EL MUNDO ME HA HECHO ASÍ
En la historia del cine ha habido algunas películas de terror en las que un grupo de niños eran los protagonistas, mostrando sus cualidades para intentar aterrorizar a los espectadores, como El pueblo de los malditos (1960), Quién puede matar a un niño (1976), Los chicos del maíz (1984) o la reciente Children (2008). Pero también existen otras en las que solamente hay un niño que realmente tiene un carácter de pocos amigos, aunque bajo su fachada de "niño que no ha roto nunca un plato" sea totalmente engañosa, como La profecía (1976), El buen hijo (1993) o La huérfana (2009), esta última presentada en el Festival de Sitges de este año, en la que no se ha podido ver nada nuevo y está plagada de tantos tópicos que haga rabiar. Eso sí, por lo menos la niña protagonista tiene carácter y su esquizofrenia hace temblar a la familia que acoge y pone de los nervios hasta al espectador más pacífico. La película está dirigida por el español Jaume Collet-Serra, que lleva en Hollywood unos cuantos años, y la verdad es que su historia, aunque entretenga, está tan vista que te esperas casi todo (el final es una pequeña excepción). La pareja protagonista quiere tener un tercer hijo y al haber tenido un aborto reciente, deciden adoptar a un niño yendo a buscarlo a un orfanato. La mala pata que tienen es que escogen bastante mal, aunque tiene narices que se decidan por la niña repipí que está apartada de los demás y que se considera especial; no se lo creen ni ellos. A partir de aquí, en poco tiempo, la madre verá cosas raras en las respuestas y la actitud de su nueva y adorable hija (es que...), contrarrestando (¿lo dudaban?) con las opiniones de su marido, que la adora. Todo esto conllevará a que la madre se vaya poniendo más nerviosa y vuelva casi a recaer en la bebida, como hizo en el pasado, poniendo en peligro la estabilidad de su matrimonio. En definitiva, convencional historia de terror con niño con muy malas pulgas que entretiene pero poca cosa más.
THE HORDE (2009)
TORTILLA (INFECTADA) A LA FRANCESA
La película empieza con una larga escena en un cementerio, donde un grupo de policías dedican su último adiós a uno de sus compañeros de profesión. La escena solo nos sirve para saber que un puñado de polis corruptos van a ir a por los que se cargaron a su compañero. Una vez llegan al edificio de los malos va a resultar que al resto de la humanidad le ha dado por convertirse en una especie de zombies/infectados con apetito y ganas de papearse cualquier bicho viviente que se les cruce por delante. Será en ese momento cuando los polis y los gangsters deberán unir esfuerzos para lograr salir con vida del edificio. Y es que los zombies/infectados parecen estar de moda incluso en el viejo continente, como demuestra esta película de producción francesa, que en ningún momento sigue un camino recto, navegando entre varios géneros como pueden ser el de terror puro y duro (recordemos que una horda de tipos a medio podrir se quieren zampar a los protas), el humor más burro (a lo que ayuda cierto vecino del edificio), la acción (memorable la paliza que le dan a un par de los zombies/infectados), la casquería fina, la intriga, el género policíaco... ¡todo tiene cabida! Sin embargo, el mayor logro de la película radica en no aburrir, puesto que, por lo demás, la peli no termina de rematar la faena en ninguno de sus abundantes frentes abiertos.
PALERMO SHOOTING (2009)
UN CHUTE EN PALERMO
Si en la película Génova (2008), el director Michael Winterbottom dio a la ciudad italiana un papel importante como lugar especial y en parte fantasmagórico donde sus protagonistas intentaban resarcirse de un accidente del pasado, Wim Wenders parece querer hacer lo mismo con su protagonista, un importante fotógrafo alemán de fama internacional que hace bastante tiempo que no duerme preocupado por el paso del tiempo (y por cosas que sólo entiende él mismo), que a raíz de una sesión de fotos que tiene en Palermo con la bella embarazada Milla Jovovich, pasará varios días deambulando por las calles de la ciudad, siendo un verdadero calvario para la mente del espectador. El poco carisma que fluye por la figura del actor principal junto con el aborrecible existencialismo que recarga el señor Wenders todas las malditas escenas que ocurren en Palermo, hacen que la historia no tenga el más mínimo interés para el espectador, consiguiendo solamente el deseo de que la duración de la película sea lo más corta posible, algo que es imposible de alcanzar ya que sobrepasa por poco las dos horas de metraje. La penosa y corta aparición de Lou Reed (como un fantasma) y la no menos irrisoria presencia del ya mayor Dennis Hopper como personaje misterioso y tedioso, son la cumbre del absurdo y son parte de una historia tremendamente pretenciosa, aún más que la sobrevalorada El cielo sobre Berlín (1987). Suerte que de este director siempre nos quedará París,Texas (1984).
LAS CRUELES (EL CADÁVER EXQUISITO, 1969)
DE ENTRE LOS MUERTOS
Estamos a finales de los años 60. Toda la cinematografía europea se halla a merced de las Nuevas Olas... ¿Toda? ¡NO! La irreductible filmografía ibérica se resiste a la invasión. Por suerte, sin embargo, contamos con directores de la talla de Vicente Aranda, un cineasta con una visión mucho más amplia de lo que estamos acostumbrados por estos lares. Las crueles consta de dos partes muy diferenciadas entre sí, la primera es puro cine de suspense como nunca se ha rodado en este país, con una trama que engancha al espectador y una narrativa brillante y efectiva. La segunda, en cambio, es más vanguardista y confusa, en ella la película se esfuerza por responder a todas las preguntas que ha planteado al principio y, desafortunadamente, las responde mal. Aranda es un gran aficionado al cine de Hitchcock pero considera que sus resoluciones son burdas, detesta esos epílogos en que un doctor revela todos los intríngulis de la trama. Por eso quería desarrollar una película donde se perfeccionara la fórmula, trazando un misterio y luego desvelándolo poco a poco, durante toda la segunda mitad del metraje. El experimento es, digámoslo ya, completamente fallido, pero arriesgado e interesante.
THE HORDE (2009)TORTILLA (INFECTADA) A LA FRANCESA
La película empieza con una larga escena en un cementerio, donde un grupo de policías dedican su último adiós a uno de sus compañeros de profesión. La escena solo nos sirve para saber que un puñado de polis corruptos van a ir a por los que se cargaron a su compañero. Una vez llegan al edificio de los malos va a resultar que al resto de la humanidad le ha dado por convertirse en una especie de zombies/infectados con apetito y ganas de papearse cualquier bicho viviente que se les cruce por delante. Será en ese momento cuando los polis y los gangsters deberán unir esfuerzos para lograr salir con vida del edificio. Y es que los zombies/infectados parecen estar de moda incluso en el viejo continente, como demuestra esta película de producción francesa, que en ningún momento sigue un camino recto, navegando entre varios géneros como pueden ser el de terror puro y duro (recordemos que una horda de tipos a medio podrir se quieren zampar a los protas), el humor más burro (a lo que ayuda cierto vecino del edificio), la acción (memorable la paliza que le dan a un par de los zombies/infectados), la casquería fina, la intriga, el género policíaco... ¡todo tiene cabida! Sin embargo, el mayor logro de la película radica en no aburrir, puesto que, por lo demás, la peli no termina de rematar la faena en ninguno de sus abundantes frentes abiertos.
PALERMO SHOOTING (2009)UN CHUTE EN PALERMO
Si en la película Génova (2008), el director Michael Winterbottom dio a la ciudad italiana un papel importante como lugar especial y en parte fantasmagórico donde sus protagonistas intentaban resarcirse de un accidente del pasado, Wim Wenders parece querer hacer lo mismo con su protagonista, un importante fotógrafo alemán de fama internacional que hace bastante tiempo que no duerme preocupado por el paso del tiempo (y por cosas que sólo entiende él mismo), que a raíz de una sesión de fotos que tiene en Palermo con la bella embarazada Milla Jovovich, pasará varios días deambulando por las calles de la ciudad, siendo un verdadero calvario para la mente del espectador. El poco carisma que fluye por la figura del actor principal junto con el aborrecible existencialismo que recarga el señor Wenders todas las malditas escenas que ocurren en Palermo, hacen que la historia no tenga el más mínimo interés para el espectador, consiguiendo solamente el deseo de que la duración de la película sea lo más corta posible, algo que es imposible de alcanzar ya que sobrepasa por poco las dos horas de metraje. La penosa y corta aparición de Lou Reed (como un fantasma) y la no menos irrisoria presencia del ya mayor Dennis Hopper como personaje misterioso y tedioso, son la cumbre del absurdo y son parte de una historia tremendamente pretenciosa, aún más que la sobrevalorada El cielo sobre Berlín (1987). Suerte que de este director siempre nos quedará París,Texas (1984).
LAS CRUELES (EL CADÁVER EXQUISITO, 1969)DE ENTRE LOS MUERTOS
Estamos a finales de los años 60. Toda la cinematografía europea se halla a merced de las Nuevas Olas... ¿Toda? ¡NO! La irreductible filmografía ibérica se resiste a la invasión. Por suerte, sin embargo, contamos con directores de la talla de Vicente Aranda, un cineasta con una visión mucho más amplia de lo que estamos acostumbrados por estos lares. Las crueles consta de dos partes muy diferenciadas entre sí, la primera es puro cine de suspense como nunca se ha rodado en este país, con una trama que engancha al espectador y una narrativa brillante y efectiva. La segunda, en cambio, es más vanguardista y confusa, en ella la película se esfuerza por responder a todas las preguntas que ha planteado al principio y, desafortunadamente, las responde mal. Aranda es un gran aficionado al cine de Hitchcock pero considera que sus resoluciones son burdas, detesta esos epílogos en que un doctor revela todos los intríngulis de la trama. Por eso quería desarrollar una película donde se perfeccionara la fórmula, trazando un misterio y luego desvelándolo poco a poco, durante toda la segunda mitad del metraje. El experimento es, digámoslo ya, completamente fallido, pero arriesgado e interesante.
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