Grandes monólogos cine (VII)



Escena crucial de París, Texas (1984), de Wim Wenders, donde hay un monólogo emocionante del personaje de Harry Dean Stanton en los últimos cinco minutos:

"(...) Y por primera vez, deseó estar lejos de allí...Deseó estar perdido en un vasto país donde nadie le conociera; algún sitio sin gente... ni calles...Soñó con ese sitio sin conocer su nombre; y cuando despertó, estaba ardiendo. Había llamas azules quemando las sábanas; corrió a través de las llamas hacia las únicas personas que amaba, pero se habían ido. Sus brazos estaban ardiendo; se lanzó fuera y rodó sobre el suelo mojado. Luego corrió; nunca miró atrás hacia el fuego, sólo corrió...corrió hasta que el sol salió y no pudo correr más. Cuando el sol se ocultó, corrió otra vez. Durante cinco días corrió así, hasta que todo signo humano desapareció"

Las malas lenguas (XV)


«Las películas de hoy en día son muy raras, te hacen pensar.»

Comentario de Britney Spears, estrella del pop venida a menos.

Grandes momentos tv (XXIV)

"La habilidad que tengo, que es la de absorción de litro y medio de agua, de un sólo golpe, por vía anal..."

Camilo José Cela (Premio Nobel de Literatura).
Buenas noches (con Mercedes Milá). TVE1. 1982.

Fish Tank (2009)

 
La mala educación

Me imagino que es bastante alagador y honroso para un director novel que alguien le atribuya a su manera de hacer cine un cierto parecido con algún otro director con más trayectoria y prestigio. Sin embargo, hay comparaciones de las que se pueden sustraer otras opiniones no tan dignas de elogio. Precisamente, con su segunda película, Fish Tank (2009), que ha ganado entre otros premios el del Jurado en Cannes, a la directora británica Andrea Arnold se le ha empezado a asemejar con Ken Loach, el director del realismo social por antonomasia, algo que de antemano es por lo menos digno de un merecido interés, sobre todo recordando una de las películas más serias y, a la vez, más simpáticas, del director inglés, como es Riff-Raff (1990). Pero una vez vista la película de la señora Arnold, he de decir que sí es verdad que la directora, en parte, ha conseguido un realismo convincente pero acercándose en un principio al lado que menos me gusta de Loach (por no decir el que más detesto), cuando se pone a retratar de manera tan realista (por no decir exagerada) la vida de algunos personajes perdidos, sin trabajo, que no paran de beber ni fumar, y que encima no tienen la más mínima educación. Está claro que en muchos barrios y lugares del mundo esa es la cruda realidad, en eso estoy de acuerdo, pero no me vale que eso se me muestre todo el rato delante de la cámara y que encima se piense que me vaya a interesar algo por esos personajes tan histéricos y frenéticos, como en la insoportable Ladybird, ladybird (1994).


Sin ir más lejos, la protagonista de Fish Tank es una joven de quince años llamada Mia (primer papel de Katie Jarvies) que lo único que hace es bailar breakdance, estar de mala uva con su hermana menor y su madre (las tres se gritan y se soportan poco), con sus constantes contestaciones de mal gusto y su manera de pasar de todo el mundo. Con eso, el espectador más desconfiado no puede dejar de pensar qué es lo que deparará en la hora y tres cuartos que quedan, suspirando a que pase algo que haga cambiar la premisa inicial. Suerte que ocurre. Aparece un nuevo personaje que poco a poco hará que la historia coja otro rumbo mucho más interesante que el planteado al inicio (visto además infinidad de veces en otras películas independientes). Ese personaje no es otro que el amante de su madre (bien interpretado por Michael Fassbender), un tipo de unos treinta y pico tacos que parece suscitar en Mia una incipiente atracción sexual. Ese sentimiento que empieza a tener por el amante provocará una manera de actuar en Mia un tanto diferente, aunque, por supuesto, sin olvidar su mal vocabulario. Y con eso gana la dirección de Arnold, ya que sabe seguir a su protagonista con cámara en mano, logrando buenos planos, sobre todo cuando son nocturnos, y jugando de manera muy acertada con la fotografía.


Y es que esta directora sabe crear a las mil maravillas imágenes sugerentes con marcados contrastes, algo que ya dejó bien claro en su debut cinematográfico, Red Road (2006). Arnold sabe perfectamente lo que quiere mostrar y cómo lo quiere mostrar, consiguiendo que el espectador se hipnotice con bellas imágenes, destacando casi siempre una luz crepuscular, utilizando su mejor baza con los gestos que obtiene con primeros planos o con detalles que deja fluir en cámara lenta. Sin el talento para recrear esas sensaciones, Arnold no hubiera conseguido mucho más que una historia reiterativa y pesada. Pero tiene suerte de separarse rápidamente de ese inicio poco prometedor para desarrollar una relación que el espectador se da cuenta que puede dar buenos frutos, apoyada por una puesta en escena más que correcta. A esto se le une alguna sorpresa que otra en las últimas secuencias de la película, trastocando bastante al espectador.


Lo que también ha conseguido Arnold con creces es una buena actuación de su protagonista, Katie Jarvies, cuyo primer papel en el cine ha sido este personaje complejo y difícil de interpretar por los varios matices que contiene. También la directora obtuvo una pausible interpretación con la protagonista de su anterior trabajo, Kate Dickie, siendo estos dos personajes bastante parecidos, en cuanto a lo perdidos y solitarios que se encuentran en su demasiado insípida vida. Mismamente, fish tank significa pecera, dando a entender que es una metáfora del estado en que se encuentra la protagonista de esta película, totalmente inadaptada, dentro de un espacio del que se siente agobiada, con falta de cierta libertad. De ahí que desde el inicio de la historia se empeñe en salvar a una yegua cuyos dueños la tienen encadenada a una piedra.

"Interesante historia que contiene un comienzo que recuerda al peor Loach, pero del que después se separa acertadamente para mostrarnos lo mejor de la directora: unas imágenes muy sugerentes, con una fotografía llena de contrastes, hipnotizando fácilmente al espectador"



Leer critica Fish tank en Muchocine.net

El Guerrero Americano (American Ninja, 1985)

Ensalada de ninjas.

Hoy dedicamos la sección spoilers en acción a El Guerrero Americano, la primera parte de la mítica saga que la Cannon produjo a mayor gloria de Michael Dudikoff, el actor ninja por excelencia. Que conste que si se ha ganado ese apodo no es por su técnica en artes marciales, sino por su capacidad para lograr una interpretación escurridiza e invisible. ¡Qué empiece la sesión!

En Filipinas brilla el sol y los militares juegan a pelota. Joe, nuestro taciturno protagonista, ignora a sus compañeros mientras se hace el afectado con una navaja, es un tipo duro y no está para tonterías. Llega el Coronel acompañado por su hija, un bomboncito en edad casadera y con más hombreras que un jugador de Rugby (¡benditos 80’s!). Se despiden y un destacamento de cinco camiones la acompaña al aeropuerto. Lo que sea por la seguridad de la hija del jefe. El pelotón se detiene en medio de la jungla, al parecer unos obreros están excavando la carretera, pero lo cierto es que se trata de una astuta emboscada ninja. Uno de ellos lleva tatuada una estrella negra en la mejilla para que sepamos que es el más malo, hay patadas giratorias, persecuciones y explosiones, y alguien muere atravesado por un destornillador.

La hija del General sube a un coche y se da a la fuga, pero se trata de una de esas americanas histéricas que no saben conducir y enseguida se sale de la carretera. Joe la salva atrapando una flecha al vuelo y luego la atomiza ahí mismo, en un acto de lo más amenazador.


Salen huyendo a través de la jungla, él le rompe los tacones y la falda para que pueda seguir el ritmo, en lo que puede ser el principio de una buena tensión sexual. Se lanzan a un rio y dan esquinazo a sus perseguidores, la chica lloriquea un poco y pide un peine. Cuelgan la ropa en unos matorrales y Joe aprovecha para lucir su palmito de modelo publicitario de Adidas. El chico está como un queso, todo hay que decirlo.

Mientras tanto, en la base, empiezan a llegar bolsas llenas de cadáveres y la opinión es unánime; todo es culpa de nuestro héroe por ser tan atrevido y viril y por haber provocado la contienda. En otro lugar, los ninjas también le pasan el parte a su jefe y dan la voz de alarma de que hay un… ¡AMERICAN NINJA! El jefe se queda estupefacto, esto es tan insólito como descubrir a un chino torero, y además, enseñar los secretos del ninjitsu a los occidentales es una osadía que se paga con la muerte.

Los malos están preparando una entrega de vete tú a saber qué, y mientras tanto hacemos uno de esos descubrimientos que quitan el hipo; ¡su jardinero fue el sensei del protagonista!


Echamos un vistazo a la loca academia de ninjas y asistimos a un entrenamiento de los malos, y como son muchos y no hay uniformes para todos, el de la estrella en la mejilla se carga a media docena en una demostración. Es como ver a Montgomery Burns quemando un billete de un dólar.

Joe deja la chica en la puerta de su casa y se despiden con un beso. Su padre, en agradecimiento, le declara un consejo de guerra. De vuelta a la base todo el mundo lo mira mal, es la soledad del héroe. Según parece, si hay algo que detesten los militares es que uno de los suyos salve a una chica en peligro. Maldito perro engreído, ¿quién se habrá creído que es? Un negro enorme con bigote le busca las cosquillas más de la cuenta y se organiza pelea, el prota gana utilizando el viejo truco ninja de ponerse un cubo como sombrero. El negro queda tan impresionado que se hacen colegas y no tardan en pasear por la base sin camiseta y con los cuerpos engrasados. Cuando parece que uno le va a preguntar al otro si le gustan las pelis de gladiadores, el prota decide largarse en moto, con la hija del Coronel, a ventilarse unos daiquiris a una playa tropical. Allí hay música de saxo, roces y restregamientos, es de suponer que el negro ha despertado a la bestia y que luego la chica ha rematado la faena.


Los malos y uno de sus superiores, un sargento que también está en el ajo, le preparan otra encerrona, pero ni Katanas ni dardos envenenados pueden con el American Ninja, que después de liarla parda huye con ayuda del Jardinero Sensei, aunque al llegar a la base lo arrestan. Es el clásico conflicto mestizo, a Joe no lo aceptan ni ninjas ni americanos y es probable que su maestro esté pasando por algo parecido, vilipendiado por los senseis y odiado por el gremio botánico.

Por la noche Estrella Negra va a la cárcel, pero como no son horas de visita se lía a mamporros. A mitad del festival de mandobles y aspavientos, irrumpe el ejército. Hay una persecución por carretera donde el sargento maloso choca contra un árbol lleno de nitroglicerina y su jeep explota. Los malos secuestran a la hija del Coronel, sí, tenía que pasar. Joe entra de incógnito en villa ninja, inexplicablemente retarda la ola de muerte y destrucción para tomar el té con su sensei y recordar los viejos tiempos, debe de ser un té muy bueno. Luego se viste para la guerra, de repente es como si regalasen katanas y aparecen guerreros hasta de debajo las piedras, pero American Ninja y Jardinero Sensei luchan como jabatos y se los meriendan en un pispás. Estrella Negra lanza un puñal contra Joe y el pecho de Jardinero Sensei lo intercepta, el tipo ya no saldrá en las secuelas.


Llegan los buenos comandados por el negro del bigote, que como ya se está acabando la película y aun no ha mojado, está cabreadísimo y se lía a disparar a diestro y siniestro. ¡Suenan los tambores de guerra, lluvia de balas y fiambres por doquier! Estrella Negra y American Ninja se enfrentan en épica batalla, el malo va armado hasta las trancas, su traje lleva incorporado proyectiles, rayos recalcitrantes y lanzallamas, pero Joe es más fuerte y guapo y lo rebana como a una sandía. Los malos escapan en helicóptero, pero Joe salta sobre él y rescata a la chica, ¡qué tío! El negro del bigote vuela el artefacto por los aires de un disparo y... ¡misión cumplida! Joe se quita el pasamontañas y mira ensimismado al horizonte, parece estar considerando la posibilidad de salir del armario cuando aparecen los títulos de crédito. FIN.



Leer critica El guerrero americano (american ninja) en Muchocine.net

BONUS TRACK:

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