Mi enemigo íntimo (1999)

Klaus Kinski, la cólera de Dios


Elprimerhombre conoció el universo de Werner Herzog hace ya unos cuantos años, justamente con su segunda película, También los enanos empezaron pequeños (1970), una de las más raras que haya visto nunca. Y es que este director alemán tiene una peculiar filmografía donde podemos encontrar casi veinte películas, varios documentales y también algunos trabajos para la televisión. Y entre lo más interesante de toda esa carrera es el documental que hizo en 1999, Mi enemigo íntimo, en el que deja constancia, de forma sincera y respetuosa, su compleja relación con el actor alemán de origen polaco, Klaus Kinski, fallecido en 1991, con el que dirigió cinco de sus películas, algunas de ellas las más relevantes de su trayectoria.


Perteneciente a una época en que, junto con otros realizadores compatriotas suyos y de su misma época, de la talla de Volker Schlöndorff, el fallecido tan joven Rainer Wender Fassbinder o Wim Wenders, y ubicados todos ellos en el tipo de cine alemán que se hizo desde los finales años 60 hasta los 80 llamado "Nuevo cine alemán", Werner Herzog ha creado un mundo tan propio que ha sido capaz de mostrar la vida de una anciana ciega y sorda en El país del silencio y de la oscuridad (1971), o de contar parte de los logros del saltador suizo Walter Steiner, apasionado también de la madera, en El gran éxtasis del escultor de madera Steiner (1974). También en 2005, obtuvo mucho éxito con la interesante Grizzly Man, en la que cuenta parte de la historia de un tipo que pasó catorce veranos con los osos grizzlies en Alaska, y hace dos años, su último documental, Encuentros en el fin del mundo, nos adentraba en el mundo subacuático de la Antártida, presentándonos también a peculiares personajes de una base estadounidense. Aunque para tipos extraños y especiales hay que destacar el que nos presenta en Mi enemigo íntimo, el señor Klaus Kinski, cuyo comportamiento tan visceral y su rostro tan penetrante hacen de él un personaje temible y desconcertante.


Por cosas del destino, el primer encuentro entre estos dos autores fue en los años 50, cuando Herzog tenía solamente trece años y vivía en una pensión pequeña de Munich con su madre y sus dos hermanos. Allí coincidió con Kinski durante tres meses y pudo observar, en uno de los arrebatos del histriónico actor, cómo se encerraba en el baño durante dos días y lo destrozaba por completo. En aquel momento, ninguno de los dos llegaría a pensar que diecisiete años después sus vidas se cruzarían nuevamente. Durante las cinco películas que hicieron juntos creció el amor-odio que se tenían y por muchos momentos se quisieron matar, pero, en definitiva, siempre se impuso un respeto mutuo muy grande. La misma presencia de Kinski en las películas de Herzog da una gran fuerza a las escenas debido a su manera de actuar y a la fuerte expresión de su rostro. Precisamente, él mismo se veía siempre soberbio en sus actuaciones. Hasta directores tan reputados como Fellini o Truffaut quisieron tenerle en sus películas, aunque él les negara su participación.


Todo era bien distinto detrás de las cámaras. Los técnicos debían de soportar a veces sus ataques de ira por cualquier cosa que le molestara. En este documental, vemos a Kinski en acción en películas como Aguirre, la cólera de Dios (1972) o Fitzcarraldo (1982), ambas rodadas en Perú, en parte de la selva Amazónica. Y es en Fitzcarraldo donde se ve una bronca monumental de Kinski al ayudante de producción por la comida basura que les dan. Lo curioso es que al final del rodaje, el jefe de las tribus indígenas que aparecen de extras en la película le preguntó a Herzog si quería que mataran a Kinski. Si hubiera respondido afirmativamente quizás se lo hubieran cargado. Pero, a pesar de tener ese lado tan oscuro, Kinski tenía su lado afable y tierno, cualidades que destacan de él las dos únicas actrices que aparecen en el documental: Eva Mattes, que en 1978 rodó Woyzeck con Kinski, del que recuerda su amabilidad y la buena conexión que tuvieron juntos; y Claudia Cardinale, que le tuvo de pareja en Fitzcarraldo, recordando también el cariño que le tuvo. Es emocionante la honestidad de ambas mujeres a la hora de describir la figura de Kinski, resaltando su lado más apacible y respetuoso. De ahí el merecedor plano final para contrarrestar con lo visto de su fuerte carácter, en el que vemos a Kinski jugando sorprendentemente con una mariposa. Realmente digno de ver.


"Werner Herzog logra un poderoso documental sincerándose ante las cámaras y describiendo con pasión su perturbadora relación con el controvertido Klaus Kinski"



Leer critica Mi enemigo íntimo en Muchocine.net

8 piquitos de oro:

Anónimo dijo...

Mireu això:

http://calsotadaconnection.blogspot.com/2009/07/sopar-de-la-llopasfera.html

Xavier Vidal dijo...

No la vi, pero Kinski me da miedo, por no decir repelús.

Tenéis un premio en mi blog. Pasad a recogerlo, jj.

Saludos!

Sesión Golfa dijo...

Vaya peli. Sólo se te podía ocurrir a ti rescatarla. Felicidades por ello. Un saludo.

Crowley (www.tengobocaynopuedogritar.blogspot.com) dijo...

Curiosa y fructífera relación de amor-odio de este duo que tan grandes momentos nos han dado.
Saludos
Nos leemos

tomas dijo...

Tremendo Kinski, aunque Herzog no creo que se quede atrás. Aunque suene a tópico, en este caso que si se cumple esa máxima de que muchas veces genialidad y desequilibrio van cogidos de la mano.

El Confesor dijo...

Recuerdo que una anécdota que me marcó de este gran documental es la de cuando Herzog apuntó con una pistola a Kinski y le dijo que si se iba del rodaje de "Aguirre" le pegaba un tiro... eso sí que es pasión por el cine.

Möbius el Crononauta dijo...

¡Inenarrable! Esto hay que verlo para creerlo

Fantomas dijo...

Me ha entrado una curiosidad enorme por esta película.

Saludos.

Publicar un comentario

Mientras tanto, en Twitter...

Free counter and web stats