Nothing (2003)



Nada es lo mismo que el nihilismo.

Nothing se nos presenta como una hipérbole de las constantes que pueblan la escueta filmografía de Vicenzo Natali, un director canadiense fascinado por la ciencia ficción y autor de la mítica Cube (1997). Sus películas sacan a la luz lo peor del ser humano, sitúan a escasos personajes en espacios reducidos y los someten a situaciones límite, unos condicionantes que aquí rozan el paroxismo, aunque se vean suavizados por la exageración y el humor. Si en Cube la parábola quedaba soterrada por la ciencia ficción y el terror, Nothing asume sin tapujos esta condición, elaborando una ácida fábula que enlaza con el teatro del absurdo de Samuel Beckett (Esperando a Godot, 1952) y ciertas comedias de Harold Ramis (Atrapado en el tiempo, 1993).



El filme empieza asegurándonos reiteradamente que cada pequeño detalle que cuenta es total y completamente cierto, aunque el tono y la forma nos advierten de lo contrario. La historia gira en torno a Andrew y Dave, dos amigos de la infancia unidos por las ganas de sobrevivir en un mundo que los detesta. Andrew (Andrew Miller) sufre agorafobia y teme a todo lo que le rodea, por lo que nunca sale de casa, lo cual es irónico si tenemos en cuenta que trabaja como agente de viajes. Y Dave (David Hewlett) es uno de esos seres egocéntricos que sueñan con ser estrella del rock, aunque la triste realidad es que trabaja en una oficina como “ayudante del ayudante del ayudante de un comercial”.



Los dos viven juntos y han creado un pequeño universo en el que son felices, pero en el fondo, sin embargo, venderían su alma por pertenecer al mundo que les ha dado la espalda, por eso Dave planea mudarse. La tentativa fracasa cuando la sociedad vuelve a ponerles la zancadilla y Andrew es acusado de abuso de menores y Dave de robo, a lo que sumamos una amenaza por desahucio. Hay una escena totalmente esquizofrénica e insoportable en la que el teléfono no para de sonar mientras son asediados por los obreros de la demolición, la policía montada, la prensa y una multitud de mirones, seguido por una calma espectral cuando cesa el ruido milagrosamente y la pantalla se queda en blanco. Ahí fuera, sin ninguna explicación aparente, el mundo ha dejado de existir.



La casa queda suspendida en la nada, pero no una nada oscura y sombría como la de La historia interminable (1984), sino una nada blanquecina y blandita a la que Andrew compara con Tofu, el plato japonés. Esta fantasía es el vehículo con el que la película elabora una advertencia a ese ser solitario, huraño y misántropo que todos llevamos dentro, mientras reflexiona sobre la marginación, la amistad y la naturaleza incorregible del ser humano. “Siempre he tenido miedo de salir al exterior” comenta Andrew, “pero ahora que no está ahí, no pienso salir a disfrutar que no está ahí.” Aunque la sociedad es cruel y desalmada, Andrew y Dave son personajes sumidos en un declive moral y ético, así que el espectador se debate entre la lástima que producen y la convicción de que se merecen lo que les pase.



El pesimismo sobrevuela cada recoveco de esta tragicomedia de tintes fantásticos y abstractos, y el absurdo está íntimamente ligado al desquiciado viaje emocional de los protagonistas, Natali lleva su historia más allá del límite razonable y todo desemboca en un final kafkiano, tan retorcido como hilarante. La película no muestra ningún apego por sus personajes, así que no hay posibilidad de redención, pero todo queda atemperado por ese extraño sentido del humor, entre negro y sórdido.



La frase: “Quizás estemos en otra dimensión, como en una peli de mierda o así… Un agujero negro o una nebulosa roja. Una línea temporal, debemos de haber encontrado algún tipo de dimensión temporal. ¡Abducidos, exacto! Sí, tal vez sea eso, hemos sido abducidos por alienígenas. Nos llevaron a su planeta, nos metieron en algo parecido a un zoológico. ¡No alimenten a los humanos! Lo cual es una locura porque moriríamos, ¿quién querría ir a un zoológico para ver humanos muertos? A menos que nos devoren a nosotros. ¿Pero por qué no iban a cebarnos antes de matarnos? A menos que nos estén alimentando sin saberlo, estando esperando y observándonos para ver como reaccionamos o lo que haremos.

La frase 2: “Vamos, un perro te hizo una mamada… ¿de veras crees que puedes mantener eso en secreto?”



Leer critica Nothing en Muchocine.net

5 piquitos de oro:

Dr. Quatermass dijo...

Joder que buena pinta, y eso que a mitad de la segunda entrega me cansé de los cubitos de marras, habrá que investigar...

dvd dijo...

Desconocía por completo esta peli... A ver si en DVD, porque lo que fue CUBE, en cartelera estuvo más de un año, pero se ve que no fue suficiente...

Ángel Raúl dijo...

Me estoy volviendo loco para encontrarla!!! Alguna idea de donde buscarla, mejor????

Sigo tus recomendaciones semanales y las voy viendo poco a poco las 3 del ciclo de Denys Arcand serán las próximas.. Gracias!!!

Tío Marvin dijo...

Larga vida a Siniestro Total ;)

Cecil B. Demente dijo...

Angel Raúl, yo creo que poniendo el título y el año en la mula debe salirte alguna versión subtitulada, aunque ahora mismo ni idea de donde la saqué!

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