Perdición (1944)

Elprimerhombre, a raíz de la reciente fecha conmemorativa de los 50 años de la muerte de Raymond Chandler, se dispone a contarles una historia cargada de puro magnetismo que les dejará estupefactos, con la certidumbre de estar presenciando una de las mejores obras de cine negro que se hayan realizado jamás. Me estoy refiriendo a Perdición, de Billy Wilder, una película que cuenta con un trío protagonista inimitable, con una soberbia Barbara Stanwyck en su papel de femme fatale.

Y no es para menos el sucumbir ante tan inteligente relato, con una propuesta tan brillante del propio Wilder, inspirado junto con Raymond Chandler para obsequiarnos con una adaptación de una novela negra de bolsillo de James M. Cain, Pacto de sangre (Double Indemnity), autor también de una obra tan conocida como El cartero siempre llama dos veces, llevada al cine por Tay Garnett en 1946 y por Bob Rafelson en 1981. Este autor solía introducir el personaje de la femme fatale en sus historias y en Perdición, título español bien diferente del original, la trama ocurre en Los Angeles, en el verano de 1938, y empieza de noche, con la llegada del protagonista herido de bala, Walter Neff (Fred MacMurray), a la oficina de seguros donde trabaja con la intención de dejar como epílogo un memorándum en una especie de grabadora para su jefe, el encargado de reclamaciones Barton Keyes (Edward G. Robinson), confesando el crimen que ha cometido por dinero y por amor a una mujer.

Mediante el flashback y la voz en off, nos cuenta el inicio de esa relación fatal entre los dos, con su visita a la casa de un tal señor Dietrichson, un ejecutivo de una empresa petrolífera, para renovar el seguro de sus dos automóviles, que al estar ausente, es atendido por su mujer, Phyllis (Barbara Stanwyck), produciendo una gran atracción en Walter. En la siguiente cita de ambos, ella le propone hacer un seguro de accidentes a su marido sin que él lo sepa, sospechando Walter de las trágicas intenciones de esa misteriosa mujer, negándose en rotundo a tal insinuación creyendo que de verdad quiere acabar con él. Pero Walter no cesará de pensar en lo que le ha propuesto y en una visita nocturna de ella a su piso, surge la pasión escondida que había entre los dos, entregándose él totalmente a ayudarla en su plan de asesinar a su marido. Dos días después, Walter irá a la casa del señor Dietrichson y este firmará el seguro de los dos coches, pero también firmará una segunda copia sin saber que es el seguro de accidentes, cuya póliza contiene una cláusula especial de "doble indemnización", en la que se paga el doble por accidentes que casi nunca ocurren. Por eso harán que el señor Dietrichson vaya en tren en un viaje que debe realizar, multiplicándose por dos el capital.

Aunque no lo tendrán nada fácil, Walter teme por la inteligencia y la sagacidad de su jefe, Barton Keyes, el personaje más definitivo y vital de la historia, con un papel estelar del irrepetible Edward G. Robinson, un actor con un carácter arrollador y un talento innato. Su manera de estar en escena apostaba por una increíble construcción del personaje, logrando siempre actuaciones memorables. En el mismo año de Perdición trabajó con Fritz Lang en La mujer del cuadro y al año siguiente repetiría con Lang en Perversidad, con un personaje muy estimable para el espectador, con otra femme fatale en la historia, interpretada por Joan Bennett. En Perdición, a causa de las investigaciones y las dudas sobre el asesinato ocurrido, conoceremos al "hombrecillo" que dice llevar dentro que le hace desconfiar de muchos casos, sobre todo al ser el máximo responsable a la hora de encontrar fraudes en los accidentes de sus clientes. Pero durante el desarrollo de la trama, también otros personajes irán cogiendo fuerza y protagonismo, como Lola, hija del primer matrimonio del señor Dietrichson, que revelará a Walter su odio hacia su madrastra; o también su novio, Nino Zachetti, que sin su existencia, aunque salga sólo en dos ocasiones, la trama no podría llegar al final de la historia.

Por todo esto, no es exagerado decir que el maestro Wilder hace las cosas con absoluta precisión y la verdad es que en Perdición todo acontece con un ritmo narrativo perfecto, con una intriga que irá en aumento, pareciéndonos percibir en el ambiente un olor a madreselva, asimilando, como Walter, su fuerte olor con el inminente asesinato. Destaca la secuencia de la coartada que Walter ha planeado, con fundidos entre planos explicándonos todas sus artimañas para no ser relacionado por el crimen que pronto va a cometer. Y el recurso de la voz en off, la luz tenebrosa que penetra en las ventanas o la música de Miklos Rozsa, serán también otros componentes indispensables para la historia. Dicho todo esto, hay que remarcar que el señor Wilder defraudó pocas veces a lo largo de su fascinante carrera cinematográfica en la que se encuentran varias obras maestras. Sin ir más lejos, en 1950 creó un guión original junto con D.M. Marshman Jr. y Charles Brackett, para realizar Sunset Boulevard, conocida en España como El crepúsculo de los dioses, con muchos puntos que recuerdan a Perdición, con Los Angeles otra vez como lugar para contar la historia, el flashback y la voz en off del protagonista masculino.

En definitiva, Perdición es un clásico del cine negro realizado por uno de los mejores directores de la historia del cine, con unos protagonistas tan convincentes como brillantes, destacando un Edward G. Robinson colosal.

Un saludo!



Leer critica Perdición en Muchocine.net

6 piquitos de oro:

antoñita mary dijo...

Una pelìcula Bàrbara.

Alazne [Kitano Girl] dijo...

sólo puedo decir. im-pre-sio-nan-te
pues eso. hay que verla sin falta

Dr. Quatermass dijo...

Vaya clasicazo, la primera imprescindible de tantas de del amigo Wilder. Mira que el "noire" no es mi género favorito, pero esto es una obra maestra y lo demás son tonterías.
Saludos!

Marc dijo...

"...todo acontece con un ritmo narrativo perfecto, con una intriga que irá en aumento,..." . A pesar de saber el final desde el minuto uno. ¿Se puede ser más genial?

Möbius el Crononauta dijo...

Che, que buena esta tu. Difícil hacerlo mejor. Billy era muuuy bueno.
Y ese Freddie y esa Barbara... ya no hay actores así.

Saludos

Anónimo dijo...

Alberto Q.
www.lacoctelera.com/traslaspuertas

Una joya.
Suscribo el último párrafo, letra por letra.

Saludos!!!

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