Freaks and Geeks (1999-2000)

My generation.

Después del estreno de una serie televisiva pueden suceder cuatro cosas: a) que la audiencia responda favorablemente, consiga grandes cuotas de audiencia, el producto se convierta en todo un fenómeno de éxito y regalen cromos con el rostro de sus protagonistas en los paquetes de phoskitos; b) que consiga una audiencia suficientemente aceptable lo que, junto con un posible éxito de crítica y una pequeña legión de fervientes seguidores, provoque que siga en antena con la esperanza de que el resto de la población se interese por ella y de el salto a la categoría anterior; c) que los datos de audiencia no sean suficientes y que, a pesar de las buenas críticas y de un residual grupo de incondicionales, la serie sea finalmente cancelada (previo algún probable intento de cambio de horario e incluso de canal); y d) que el producto estrenado no interese ni a crítica ni a público, con lo cual sea fulminantemente finiquitado y toda la población salga a las calles danzando el baile de la victoria y entonando el “yes, we can”.

Pero detengámonos un instante en la categoría “c”, que es la que nos interesa. Los programas pertenecientes a este grupo jamás lograrán convertirse en series de éxito ni lograrán grandes cuotas de pantalla. A pesar de ello todavía les queda una última salida a la que difícilmente podrán aspirar los productos del resto de categorías: pueden llegar a convertirse en series de culto (lo cual funciona más como título honorífico que otra). Para ello lo ideal sería que la serie no cuente con demasiados capítulos, que no sea muy comprendida por una gran mayoría de la población, que la crítica especializada le haya dado su beneplácito y que, a poder ser, fuera injustamente cancelada dejando la obra parcialmente incompleta. Si además estamos hablando de un producto americano nunca estrenado en nuestro país y que solamente se puede encontrar en versión original subtitulada en ciertos programas de descarga a través de la red (dudo mucho que por bajarme una serie cancelada hace ya más de diez años me esté cargando la industria de nadie), no hace más que añadirle épica al enorme placer que produce poder ver, por fin, la fantástica FREAKS AND GEEKS.

El título se podría traducir como COLGADOS Y PARDILLOS, o algo por el estilo. Hace referencia a dos de los tipos de grupos sociales que se pueden encontrar dentro de un instituto de secundaria. El primero está compuesto por fumetas desencantados del colegio con ganas de acabar sus estudios para no tener que seguir las estrictas reglas del centro y que no logran sacarse de encima la sensación de estar perdiendo el tiempo dentro de sus paredes. El segundo pertenece a los empollones, víctimas constantes de abusos, aficionados a los cómics, la ciencia ficción y los juegos de rol. A pesar de que la primera impresión sería de que ambos grupos no podrían estar más alejados el uno del otro, lo cierto es que guardan una estrecha relación: ambos son unos inadaptados sociales incapaces de integrarse dentro la estructura que se forma dentro del colegio.

La serie empieza, justamente, con el traslado de un miembro de uno de estos equipos hacia el otro. Lindsay es una buena estudiante y todo un cerebrito en matemáticas, pero un buen día decide que está aburrida, que necesita más emociones en su vida y empezará a juntarse con los freaks del instituto. Allí conocerá a Daniel, Kim, Nick y Ken, unos parásitos sociales en potencia, aficionados al cannabis y al rock más puro (disco sucks!). Lindsay tiene un hermano pequeño, Sam, que junto con sus dos mejores amigos, Neal i Bill, son el ejemplo más claro de geeks que se puede uno tirar a la cara. Ellos no están en contra del resto del instituto, al contrario, ellos buscan encajar en todo momento, pero fracasan calamitosamente una y otra vez. La serie girará en torno a estos personajes y sus interacciones entre ellos, entre el resto de los alumnos y entre los adultos, a quien cabría separar entre familiares i profesores.

La primera referencia que me vino a la cabeza cuando empecé a ver Freaks and geeks fue la serie Aquellos maravillosos años, debido a la edad del protagonista, al tono melancólico/humorístico de todo el conjunto y por el hecho de estar ambientada en una época anterior, haciendo de ello un elemento determinante de la historia. De hecho, Aquellos maravillosos años era una serie de 1988 ambientada veinte años antes, en 1968, mientras que Freaks and geeks es una serie del año 2000 también ambientada veinte años atrás, exactamente en 1980. Realmente creo que Freaks and geeks se adelantó a su tiempo y a la moda de recuperar la década de los '80. Años después todo el mundo se subiría al carro.

Siempre que ves una serie juvenil te llegas a preguntar cuales de sus protagonistas lograrán una fructífera carrera dentro de la industria y cuales desaparecerán en el olvido. Lo bueno de ver Freaks and geeks es que ya tienes la respuesta. En la serie encontramos a unos pipiolos: James Franco, Seth Rogen, Jason Segel, Linda Cardellini (Scooby Doo), Martin Starr (Adventureland) y John Francis Daley (visto en la serie Bones). La gran mayoría de ellos han tenido largas carreras, aunque algunos bastantes más exitosas que otros (curiosamente han triunfado bastante más los freaks que los geeks). Además algunos de ellos han seguido trabajando a las ordenes del productor de la serie, Judd Apatow, en sus trabajos como director, que poco o nada tienen que ver con esta serie.

Uno de los mayores logros de la serie es la sensación de normalidad que transmite. Y por raro que suene, eso es muy de agradecer. Es cierto, está ambientada en los ochenta, pero no viste a sus protagonistas como auténticos mamarrachos disfrazados. Además trata el tema de la adolescencia sin caer en los tópicos de cierta ficción americana que tiende a exagerar sobremanera este tipo de tramas con productos que: a) o nos muestra a unos protagonistas que se emborrachan hasta las trancas después de ingerir accidentalmente un sorbo de cerveza en una fiesta para, acto seguido, ingresar en alcohólicos anónimos mientras, con lágrimas en los ojos, confiesan a sus padres que han aprendido la lección (yo esto lo he visto); o b) nos muestra a unos protagonistas descendiendo con esquíes una montaña de cocaína mientras en la meta les espera un cuantioso grupo de compañeras de clase, potenciales prostitutas de lujo, desnudas dentro de un jacuzzi mientras ingieren grandes cantidades de alcohol y barbitúricos.

Y es que la serie no va de eso. Va de adolescentes, sí, pero reales. Con sus problemas, sus aspiraciones, sus dudas, sus gustos y sus amores, de manera que muchos de nosotros nos veamos reflejados en ellos en algún momento de la trama (y no solo en un único personaje). Freaks and geeks es una serie que habla de las primeras veces. El grupo de freaks está a punto de acabar el instituto, les tocará tomar decisiones difíciles y salir al mundo real, donde serán tratados como adultos, por primera vez. El grupo de geeks está en plena edad del pavo y para ellos todo es nuevo (y sí, estoy hablando de chicas). Para hacerlo la serie utiliza un lenguaje amable, en tono de comedia simpática, que logra enganchar desde su capítulo piloto, con un cierto punto de melancolía y aderezado todo ello con la música de la época como Led Zeppelin, The Who, Deep Purple, Van Halen o Kiss, entre otros.

Resumiendo: Uno de los mejores productos sobre adolescentes de todos los tiempos.

4 piquitos de oro:

Jona Tiba dijo...

Pues sí, es increíble . De esas que se te quedan.

Anónimo dijo...

una de mis favoritas, y da lastima ver que no hayan tenido un par de episodios mas para termianr de concluir las historias como se merecia, igual de las mejores, gran elenco.
Ashe

José Joaquín Rodríguez dijo...

Lo de ser obra de culto sí que tiene ciertas ventajas, principalmente económicas y de influencia. Lo económico no es para tirar cohetes, obviamente, pero va a seguir generando beneficios gracias a los DVD y a nuevos aficionados que periódicamente la irán descubriendo (por las razones que tú bien señalas). A diferencia de series de moda (Sensación de vivir, California Dreams, etc.) que envejecen muy pronto, una serie de culto aguanta mejor el paso del tiempo y permite que a la larga atraiga a nuevos aficionados. Es lo que pasa, por ejemplo, con Blade Runner o El Club de la Lucha, que en su día no tuvieron especial éxito.

A nivel de legado, estas obras suelen influencias a posteriori a otros autores, que dentro de unos años tomarán elementos de ellas para hacer sus películas, series y novelas, quizá con más éxito al añadir otros elementos o contar con más suerte.

Vamos, que llegar a ser obra de culto no es un premio de consolación, antes al contrario, es una forma de reconocimiento que paga dividendos, solo que de otra manera.

Mariana Hernández dijo...

Una serie de culto porque es más realista en cuanto a los jóvenes y no la dejaron seguir emitiendo, sin emabrgo muchos actores han hecho grandes cosas como James Franco o Martin Starr quien ha estado en varias series como la ahora Silicon Valley que trata de la industria de la informática y los genios que hay.

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