El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante (1989)

Elprimerhombre ha visto El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante, de Peter Greenaway, una película fascinante, cargada de imágenes ciertamente desagradables que no deja a nadie indiferente.

La historia es propia del mundo del señor Greenaway, con decorados absolutamente teatrales, al igual que la manera de situar a los personajes. En este caso, el argumento se basa en la figura de Albert Spica (Michael Gambon), el dueño de un restaurante cuya mayor peculiaridad es su mala educación, produciendo verdadero asco en el espectador. Sus palabras y sus actos están llenos de maldad y durante los primeros veinte minutos o media hora sólo abre la boca para soltar tacos o ocurrencias propias de su grosería (como en todo el film), siendo casi el único que dice algo de toda la banda que lleva consigo, como un tal Mitchel (Tim Roth), que siempre intenta estar al lado de su amo. Este comienzo es una dura prueba para el espectador que si la pasa se irá acomodando al desarrollo de la película, dejándose llevar por la buena dirección del director, por las imágenes y por la música.

El argumento es bastante atrayente, sobre todo por lo bien que evoluciona durante el film, aunque parezca que el personaje grotesco del señor Spica lo altere todo en sus momentos más gloriosos de su siempre inoportuna presencia. Pero se podría decir que sus terribles apariciones se equilibran muy bien con la historia de amor paralela de su mujer Georgina (Hellen Mirren) con un cliente del restaurante, Michael (Alan Howard), un enamorado de la literatura, cuya fogosidad del primer encuentro en los servicios acabará por provocar una verdadera pasión que les conducirá a hacer el amor cada día hasta en la cocina del restaurante, con el beneplácito del chef Richard (Richard Bohringen). Sin embargo, por un chivatazo, el señor Spica se enterará del afer de su mujer y no se cansará de buscarlos por todo el establecimiento, destrozándolo todo lleno de furia y de rabia. A partir de aquí, el film entra en un momento crítico, con la obligada huida de la pareja enamorada y con la estimable ayuda del chef. Es entonces cuando descubrimos la librería de Michael, el mejor lugar de reclusión para los dos. Aunque al final, el señor Spica encuentra el escondite, resultando ser la mejor parte del film, acabando en un soberbio final que deja estupefacto a todos los espectadores que se han dejado llevar hasta ese momento glorioso.

En mi caso, sin darme cuenta y sin poder apartar la mirada de la pantalla, Greenaway me va atrapando poco a poco, consiguiéndolo totalmente hacia la mitad del film. Mis cinco sentidos parecen estar volcados de manera unánime a lo que estoy presenciando, creyendo tocar el decorado, olfatear y saborear la comida, ver delante mío los inmensos escenarios y oír a mi lado la música de Michael Nyman que en verdad entra dulcemente por cualquier oído amante de la bella música y sobre todo esa voz de tiple del chico rubio, un personaje un tanto extraño y peculiar que da un punto más de interés al film. La fotografía de Sacha Vierny y el vestuario de Jean Paul Gaultier también ayudan a remarcar la belleza de las imágenes, como el cambio de escenario o de color (gran contraste entre el rojo del pasillo donde se encuentra la pareja por primera vez y el blanco del servicio). Y casi todas las escenas que no se sitúan en la mesa de los comensales, están rodadas con planos muy generales y con travellings lentos, al ritmo de la melodía. Pero sin lugar a dudas, me rindo a los pies del señor Greenaway por su escena final, emotiva y "suculenta".

Para acabar, Peter Greenaway da mucha importancia a la referida música para aportar un dulce acompañamiento a esas imágenes a veces tan barrocas y oscuras. Michael Nyman ha compuesto la banda sonora de varias de sus películas pero, en concreto, quiero destacar la de El vientre del arquitecto (1987), en la que aparecen algunas composiciones de Wim Mertens que producen en mis oídos algo tan emocionante e indescriptible que no ceso en considerarlas como de las melodías más bellas creadas por el ser humano. Y no es raro pensar que Greenaway utiliza un lenguaje cinematográfico bastante peculiar, junto con unas historias poco convencionales que, según muchos críticos y parte del público, son demasiado exhaustivas. Su faceta de pintor y su marcada tendencia por usar diferentes medios de expresión, como lo hizo en The Pillow book (1995), ayudan a que su cine sea un modo de distinción a la hora de proyectar al espectador lo que se sitúa en escena, provocando que algunos piensen que sea una manera bastante pretenciosa de demostrar algo más que una historia.

En definitiva, una película que hipnotizará a unos y asqueará a otros, con una música arrebatadora y un final apotéosico.

Un saludo!




Leer critica El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante en Muchocine.net

11 piquitos de oro:

? dijo...

Vaya, hacía tiempo que no veia nombrar a Peter Greenaway, uno de los directores más pretenciosos, snobs e insoportables del cine mundial!

Su cine es altamente tóxico para el consumo humano!

Angus dijo...

Pues yo soy de los que, sin ser muy fan de Greenaway, esta del Cocinero.... me fascina. No se muy bien por qué, porque en general estas pelis un poco pretenciosas y efectistas no me atraen, pero me encanta esa teatralidad, la música...
Muy, pero que muy, buena.

antoñita mary dijo...

Greenaway tiene ese algo que no deja a nadie indiferente.

En concreto esta peli me gustò bastante, se la ha currado mucho y los actores estan en su papel. genial ambientaciòn, mùsica, decorados, gtodo para mayor gloria de la historia. me gustan especialmente la Mirren y el cocinero.

Captain Howdy dijo...

Estupenda película en la que nada desentona, hasta los diálogos tienen una cadencia musical.

Tienes fama de hacer nuevos platos, platos experimentales... genial toda esa conversación!

Salu2

El Confesor dijo...

Estoy prácticamente de acuerdo por completo con tu opinión.

Es la única película que he visto de Greenaway y me parece una obra maestra de la historia del cine más rompedor (ese final se te queda grabado a fuego), sin embargo el resto de títulos de Greenaway sobre los que me he informado apenas me llaman la atención.

Un saludo.

Perry Mason dijo...

Como bien dices a mi me produjo asco. No se como una película así puede aún rondar por nuestros días.

Pero bueno, para gustos.....el cine!


Un saludo.

natàlia dijo...

Ya sé que sonará muy pretencioso pero si el vestuario es de Jean Paul Gaultier tengo que verla, bueno y porque veo que la peli gusta ;p

Besos!

Anónimo dijo...

Imagenes de un corto de Carlos Serrano

http://img89.imageshack.us/img89/9056/captura1mq3.jpg
http://img99.imageshack.us/img99/1381/captura2qg1.jpg
http://img55.imageshack.us/img55/2373/captura6jb0.jpg
http://img148.imageshack.us/img148/1596/captura7aj5.jpg

Boicot a Serrano, es un maltratador de animales.

Guillermo dijo...

Muy interesante tu reseña, tomaré nota de la cinta, ya que aún no la he visto.
Enhorabuena por tu blog, muy agradable, te visitaré de vez en cuando.

Un saludo

Sesión Golfa dijo...

Supongo que no es malo que no deje a nadie indiferente. Saludos.

lica. dijo...

hoy eh visto esta pelicula en una pequeña sala de cine de una escuela, y es una pelicula visualmente sorprendente podría ser muda y aun así asombrarte, se nota el presupuesto aunque el final es realmente asqueroso. Tu blog increible.

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